Mari Luz Cortés, de cinco años, fue arrojada viva al agua por Santiago del Valle después de que intentara abusar de la niña sin, al parecer, conseguirlo. Así se desprende del auto de procesamiento contra el pederasta y, según el cual, la pequeña se resistió a la agresión sexual. Fue entonces cuando el presunto asesino «comenzó a agarrarla por el tórax y a golpearla, causándole lesiones que la dejaron inconsciente, pero sin llegar a causarle la muerte», que se produjo «por sumersión».
En la resolución dada a conocer ayer, la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Huelva, María José Fernández Maqueda, detalla lo que ocurrió el pasado 13 de enero en la barriada de El Torrejón de la capital onubense. Entre las 16.30 y las 16.40 horas, Mari Luz salió de su domicilio para comprar chucherías en un quiosco próximo. Al volver, Santiago del Valle estaba asomado a una ventana y «con la intención de abusar sexualmente de la menor llamó su atención tirándole un muñeco», que la niña recogió para devolvérselo.
El pederasta aprovechó ese momento para intentar abusar de ella en el portal, pero la niña se revolvió, momento en que la propinó varios golpes que la dejaron sin sentido. Acto seguido, entró en su vivienda y cogió un carrito de la compra, «introduciendo a la menor en su interior y tapándola con un chaquetón». Como refleja el auto de procesamiento, Del Valle le pidió ayuda a su hermana Rosa para trasladar a Mari Luz en su vehículo y «deshacerse de ella, petición que ésta aceptó».
Asfixia por sumersión
Ambos se dirigieron a la zona de marismas próxima al Estero del Rincón, donde el pederasta «introdujo a la menor en el agua, dejándola parcialmente sumergida». La autopsia confirma que la muerte de la niña fue debida a «una asfixia por sumersión», así como que la fallecida «no fue objeto de agresión sexual capaz de dejar evidencias en el examen exhaustivo del cadáver».
La Policía desacredita la versión de Santiago Del Valle de que tiró a la pequeña por una alcantarilla, debido a «la imposibilidad de su apertura manual sin herramientas apropiadas», así como que las muestras recogidas en los bajos del vehículo de Rosa proceden de un tipo de material similar al encontrado en las botas y falda de la menor. Por todo ello, la jueza imputa a la hermana y a Santiago del Valle por un delito de asesinato -a éste último también contra la libertad sexual-, y a su mujer Isabel García por encubrimiento. El abogado del pederasta, Juan López Rueda, recurrirá el auto de procesamiento que culpa a su cliente de asesinato.