La Fundación González Allende ha financiado la restauración de la antigua sede o sillón de los sacerdotes de la Colegiata y las andas procesionales del titular de la iglesia de San Juan Bautista de Tagarabuena. El presidente de la Fundación, José Navarro Talegón, explicó que la restauración integral de estas dos piezas fue encargada por esta entidad y que tras concluir las labores de rehabilitación que han sido ejecutados en Madrid por un especialista en la materia, Germán Pérez Rodríguez, las dos piezas han sido devueltas a sus templos de origen.
En cuanto a la antigua sede de la Colegiata, el presidente de la Fundación destacó que presentaba un notable deterioro y, de hecho, «es un mueble que daban por perdido» y una vez restaurado tan sólo resta incorporar un tapizado adecuado. Los restos de este sillón se conservaban en la antigua sacristía de la iglesia del Santo Sepulcro aunque, como remarcó, «es la sede de la Colegiata de Toro» como así lo demuestran el búcaro con las azucenas que conserva y que «eran las armas del cabildo».
De hecho, según los datos aportados por Navarro Talegón, fue el cabildo el que encargó la fabricación de la sede a Francisco Rico, en la década de 1760, época en la que también «se hicieron los púlpitos y los tornavoces de los púlpitos y se doró el retablo mayor de la Colegiata». Francisco Rico también es el autor de las andas de San Juan que han sido restauradas en Madrid por encargo de la Fundación González Allende y que han sido trasladadas de nuevo a la iglesia de San Juan Bautista de Tagarabuena. Sobre estas andas, el historiador toresano destacó que se hicieron para el conocido como San Juanito, una escultura de reducido tamaño que es obra de Simón Gavilán y Tomé.
Además, Navarro Talegón explicó que esta pieza es la que sale en procesión sobre estas andas porque la imagen titular del templo y que preside el retablo mayor alcanza unos dos metros de altura. El pequeño San Juanito fue restaurado hace tres años durante una campaña de verano realizada en la sede de la Fundación Valparaíso por alumnos de la Escuela Superior de Restauración y Conservación de Bienes de Madrid.
Por otra parte y con el objetivo de «tapar los huecos» que han dejado las piezas que han sido cedidas a la exposición de Las Edades del Hombre, la Fundación González Allende de Toro ha trasladado a la sacristía de la Colegiata tres nuevas obras, dos cuadros y una escultura de Santa Gertrudis que ya pueden ser admiradas por toresanos y visitantes.
Cesiones
El presidente de la Fundación, reconoció que no era muy partidario de que para la exposición 'Las Edades del Hombre' fuera cedido un cuadro de San Jerónimo que fue restaurado en una campaña por la Escuela Superior de Restauración y Conservación de Madrid porque «es una pieza delicada».
Finalmente esta obra fue cedida para la muestra de arte sacro y en su lugar se han colocado dos cuadros que, Navarro Talegón, calificó como muy buenos. El primero de los cuadros que se han colocado en la sacristía de la Colegiata podría ser obra de Vicente Carducho pero, según el historiador toresano, «fue rentelado hace tiempo y la firma que debía tener se perdió». Esta obra fue adquirida por la Fundación en una subasta «aprovechando que la pintura religiosa no es demasiado estimada en la actualidad».
La segunda de las obras es un cuadro flamenco en cobre del siglo XVII que representa la flagelación. La última de las obras incorporadas es una escultura de Santa Gertrudis del siglo XVIII.