En las dependencias del Seminario que están justo debajo del vestíbulo de la entrada principal del edificio, ayer había un centímetro de agua. Las humedades afectan también a los laboratorios del centro. Pero el mayor temor es que la deficiente ejecución de las obras de reposición de redes de saneamiento y abastecimiento que se llevan a cabo desde hace semanas en la plaza y la calle de San Andrés dañen al principal monumento de este entorno, la iglesia, un bien de interés cultural que ha sido restaurado no hace mucho tiempo y que es el único ejemplo de arquitectura renacentista que se conserva en la capital zamorana.
En frente, el edificio de oficinas Botiguero tiene los garajes inundados desde hace semanas y los vecinos, comerciantes e industriales de la zona se debaten todos los días entre la infinita paciencia, la indignación y la impotencia al comprobar la manera en la que se están realizando los trabajos por parte de la empresa Cadalso XXI, donde priman más «las prisas que la buena ejecución», indican los vecinos, que han visto como se han tapado algunos desagües que luego han tenido que volver a abrir.
Durante la jornada de ayer, los obreros se afanaban, radial en mano, en cortar el hormigón que no se tenía que haber echado justo a ras de los muros de la capilla del Cristo, la iglesia y del edificio del Seminario, del siglo XVIII.
El proyecto, al parecer, no había contemplado que hay que dejar un perímetro de drenaje alrededor de los monumentos para evitar que las humedades dañen la piedra, a pesar de que desde el Obispado se han remitido escritos al Ayuntamiento para que se tuviera en cuenta este aspecto, escritos que se han sucedido antes y después de empezar las obras. La última petición ha sido presentada en el registro municipal ayer.
Tampoco se ha tenido en cuenta que hay garajes en la calle de San Andrés y que si el hormigón es alto, cuando se pongan las losetas encima, va a haber dificultades en las entradas.
Patrimonio
La cota de la plaza, señalan expertos consultados, se ha elevado demasiado y la pendiente va a dirigir todas las aguas que los desagües no puedan asumir hacia la cuesta del Piñero y al edificio del Seminario, que actúa como dique de contención las aguas que bajan desde la plaza de la Constitución y las calles del entorno.
El presidente de la comisión de monumentos del servicio de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, Miguel Ángel Mateos, que ayer visitó las obras, señaló que ha solicitado a la responsable del servicio, Elvira Fernández, una inspección urgente de las obras por parte de los expertos de Patrimonio, ya que desde que se hicieron los trabajos arqueológicos previos no se ha producido ninguna intervención del servicio. El portavoz de Adeiza señaló que «he podido comprobar que la gente está muy disgustada y se quejan incluso de que han destruido las losas antiguas, mucho mejores que las que van a poner ahora. Es una obra sin pies ni cabeza».
Cree Mateos que la empresa madrileña adjudicataria «no está capacitada para una obra de esta categoría, porque no conoce estas plazas artesanales zamoranas, que son muy artesanales, muy irregulares en el trazo y en su interior son una maraña de tuberías».
Cinco días
Las obras, que comenzaron a mediados de marzo pasado y tienen un plazo de ejecución de tres meses y medio, de manera que tendrían que estar terminadas y certificadas el próximo martes 30 de junio. Sin embargo, y a pesar de que los trabajos se han ejecutado en varios turnos, a falta de cinco días de terminar el plazo, la plaza y la calle de San Andrés, así como la plazuela de la Cárcel y la calle de acceso al aparcamiento a la plaza de la Constitución están aún sin urbanizar.
El Ayuntamiento ha solicitado una prórroga a la UE para no perder los fondos europeos concedidos por incumplimiento de los plazos de ejecución. Las obras fueron adjudicadas a Cadalso con un presupuesto de 745.323 euros y se valoró en su elección la rebaja sobre el precio de licitación, que era de 824.473 euros, y la reducción en el plazo inicial de cuatro meses. El concejal de Obras, Francisco Javier González, confirmó que se está a la espera de recibir una respuesta sobre la ampliación del plazo.
Mientras tanto, puntualizó, la dirección de la obra «está tratando de ver cuál es la mejor solución al problema de las humedades y de detectar el origen de las fugas».