La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha aportado algunas pistas para combatir el tabaquismo en vísperas de un nuevo Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora mañana. Toda idea o intención no está de sobra cuando se habla de la primera causa de muerte evitable en España, recordó el psicólogo de la delegación segoviana de la organización. En nuestro país fallecen 50.000 personas por culpa de este hábito letal.
La presidenta de la AECC en Segovia, Concepción Díez, precisó que alrededor de 3.000 de esas muertes, es decir, seis de cada cien óbitos por el tabaco eran fumadores pasivos. La prevención se antoja clave en el combate contra el mal del tabaquismo, coinciden profesionales sanitarios y responsables de la asociación.
Hace tres años y medio se puso en marcha, no sin polémicas y reticencias, la ley estatal de prevención del tabaquismo. Los bares y restaurantes, ayudados por una norma plagada de inconcreciones y un Decreto de la Junta que defiende la interpretación más flexible de la regulación nacional, son en su inmensa mayoría terreno de fumadores, a veces con zonas mal separadas; en ocasiones, sin extractores de humo; y casi siempre que superan los cien metros de tamaño, sin respeto al fumador pasivo. Mientras tanto, la normativa autonómica sigue en los tribunales.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha elaborado un estudio en el que indica que la entrada en vigor de la ley el 1 de enero del 2006 se redujo un tercio el consumo de tabaco en los lugares públicos. Ahora la Consejería de Sanidad parece haberse puesto las pilas en el último año en su labor inspectora. En el cómputo regional, los controles han pasado de los 390 realizados en el 2007 a los 2.252 registrados doce meses más tarde.
Proteger al pasivo
A pesar de ello, la delegación segoviana de la Asociación Española Contra el Cáncer echa de menos más medidas para acotar el territorio donde campan y fuman a sus anchas los fumadores. Tal y como precisa David Manzano, «no es tanto que la ley sea más restrictiva, sino que se favorezca la libre elección con programas en los que se aborda la posibilidad de dejar de fumar». El endurecimiento de los controles sobre el consumo de tabaco tiene otro objetivo claro: proteger a los fumadores pasivos.
Entre otras medidas, la legislación establece la prohibición de fumar en los lugares de trabajo, además de en restaurantes, bares y cafeterías de más de cien metros cuadrados que no hubieran habilitado una zona sin humos. Díez daba ayer un dato de calado nacional: 800.000 empleados en hostelería están expuestos a los humos tóxicos del tabaco en España.
Como apostilla la presidenta de la AECC en Segovia, esta provincia es un exponente claro de esta problemática por la extensa oferta hostelera que posee. Además, más de 90% de estos locales en la provincia no llegan a los cien metros cuadrados que contempla la legislación para crear un espacio sin humos o prohibir el consumo de tabaco en su interior.
Bajo cumplimiento
El Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo ha elaborado un análisis en el que compara la aplicación de la norma en diferentes países de la Unión Europea. España sale muy mal parada. Como subraya el psicólogo de la AECC en Segovia, únicamente el 11% de los locales de hostelería son totalmente libres de humo o están bien compartimentados, lo que pone de relieve «el bajo cumplimiento» de la ley. Una razón más para que la asociación demande una ampliación de la ley encaminada a erradicar el consumo de tabaco en sitios públicos para proteger la salud de los fumadores pasivos, explicó Concepción Díez.
Manzano reconoció que después de más de tres años de legislación «no es que estemos decepcionados porque toda acción de cambio es positiva, sin embargo tendría que haber habido una mayor acogida y una aplicación más estricta».
La otra reclamación que esgrime la organización con motivo del Día Mundial Sin Tabaco es que el tratamiento farmacológico para la deshabituación sea financiado por el Estado. El responsable del servicio de Cuidados Paliativos, Leandro Maroto, antepuso el componente psicológico en las terapias para abandonar la adicción. Aún así comentó que ocho semanas de tratamiento supone un gasto en medicinas para el paciente que ronda los 180 euros. La doctora y colaboradora de la AECC, Ana Sanjosé, añadió que la Atención Primaria «es prioritaria en la deshabituación tabáquica». En esta línea, manifestó que la «financiación permitiría un mayor control de la medicación».