Hace unos días, Javier Semprún, actor de Teatro Corsario y protagonista de 'El Cuervo', agradeció a Antonio Resines (Torrelavega, 1954) que «se gastara un poco de su pequeña fortuna en producir teatro». El actor cántabro se escapó ayer hasta Valladolid para ver este estreno. Aunque empieza a recibir las 'cornadas' de este negocio, parece que no va de 'espontáneo' y seguirá produciendo. Otra cosa es enfrentarse él al público.
-¿Por qué invertir dinero en el teatro tal y como están las cosas?
-Lo único que he hecho es poner dinero en un proyecto agradable. Lo podría haber hecho cualquier otro. ¿Qué significa participar? Que el espectáculo te gusta.
-¿De dónde viene su conexión con Teatro Corsario?
-Pues de hace muchos años. La primera película que hice, y que incluso dirigí, fue un corto en super 8, o sea en el Pleistoceno, y que se titulaba 'El memorioso', en la que el protagonista absoluto era Javier. Hablamos del año setenta y tantos. Después Corsario se fueron por su lado y yo me largué a Madrid. Y nos hemos vuelto a ver hace relativamente poco tiempo... Siempre ha habido contactos a través de amigos comunes y he visto obras suyas: 'Celama', 'Pasión'.
-¿Y esta experiencia le anima a seguir produciendo más teatro?
-Pues ahora estoy con 'Noviembre', de David Mamet y con Santiago Ramos de protagonista, y que veremos por Castilla y León después del verano. Y antes hice con Kity Manver 'Una habitación luminosa llamada día', hace cuatro años. Esto no significa que me dedique a producir teatro. Simplemente alguien te ofrece algo que te gusta y ya está.
-Y no lo hace por la plusvalía que pueda generar su inversión claro.
-No, no, claro. Pero a uno también le gustaría que... vamos a decirlo de forma fina para que no se enfade nadie, ... que si uno cumple con su trabajo, que las administraciones que contratan también paguen. Se podrá tardar más o menos y con plazos razonables, pero hay que pagar a la gente que trabaja. Está habiendo un problema muy gordo, sobre todo en los ayuntamientos, que no pagan desde octubre. Nadie viene a hacerse rico en el teatro, ¡coño, que les paguen!
-¿Alternativas a esta situación?
-No espero brotes verdes ni guilipolleces de esas pero, mientras sigan contratando, seguiremos aguantando. Hasta que un día nos paremos. Y, cuando nos paremos, va a ser gorda. Cuando no se haga ni un puñetero espectáculo, a ver qué hace la gente. Compañías con trayectorias tan meritorias como Corsario, que tengan que soportar lo que está pasando, no es de recibo. Que te echen una mano, ¡pero no al cuello!
-Lo suyo nunca fueron las tablas.
-Hice una obra nada más con Alonso de Santos hace mucho pero fue suficiente.
-Lo digo por que los de su generación se están lanzando al teatro. Carmelo Gómez, Aitana Sánchez-Gijón, Maribel Verdú,...
-Sí, pero ellos venían de ahí. Yo no. Y el teatro tiene un componente adictivo y yo le tengo mucho respeto. El método puede parecer el mismo, pero sería incapaz de estar ahí todos los días, en directo, sin trampa ni cartón. Me parece dificilísimo. Supongo que es como si usted se pasa ahora a hacer televisión, a lo mejor no sirve. Bueno, pues yo no sirvo para el teatro.
-Ni siquiera ante una buena idea o alguien de confianza.
-Bueno, sí, la verdad esque me planteo en un plazo no muy lejano saldar esa cuenta.
-Está acabando la segunda parte de 'El oro de Moscú', pero ¿qué sería hoy de los actores sin la tele?
-La verdad es que, si no fuera por la tele, el 99% estaría perdido.