La décima edición del
Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (
TAC) de Valladolid arranca esta tarde seis días de programación que llenarán 30 espacios de la ciudad de todo lo que hoy día dan de sí las artes escénicas en Europa. Las cifras son de 'maratón': 84 compañías de 16 países, 300 representaciones, 400 actores, 20 estrenos nacionales. El inicio oficial tendrá lugar, como es habitual, en el Patio Herreriano, con la presentación de jurados y compañías y la entrega del reconocimiento anual, que este año recibirá André Benedetto, fundador de la sección Alternativa (Off) del Festival de Avignon, el 'espejo' en el que se miran todos los certámenes de Europa.
El TAC empieza hoy con media docena de espectáculos, entre los que se encuentra alguno de los que han sido invitados para resumir esta década de vida. Es el caso de Théâtre La Licorne, uno de los «dinosaurios» de la escena francesa, como la definió ayer su representante, Carmina Escardó. Estrenan en el Auditorio Miguel Delibes (que se incorpora a los escenarios del
TAC) 'Sous-Sols', un proyecto basado en las obras de los que se inspiraron en los desheredados. Así, las fuentes de las que han bebido están en 'Los bajos fondos', de Máximo Gorki, el mismo título de Renoir y Kurosawa y 'La divina comedia', de Dante. «¿Cómo sobreviven los golpeados de la sociedad»? Esa es, según Escardó, la pregunta «muy actual», a la que tratan de responder con un trabajo que «rechaza lo establecido y busca provocar al público».
Los también galos Transe Express presentaron ayer 'Maudits Sonnants' probablemente lo más espectacular en dimensiones que se podrá ver en toda la semana. Un espectáculo aéreo con los artistas suspendidos a unos veinte metros de altura donde despliegan la coreografía preparada por Gilles Rhode y Brigitte Burdin, sus directores artísticos. Esta propuesta se basa en el papel social de las campanas hace unas décadas. Antes de la era de los teléfonos portátiles y de las sirenas, las campanas «servían para informar al pueblo sobre cualquier acontecimiento, cotidianos, alegres o dramáticos», recordó Rhodes. El público tendrá que levantar la vista hacia el cielo para verlos mañana (22.45 h.) en la explanada del Museo de la Ciencia.