Concha Gay ha elegido como fondo de su obra un texto de Octavio Paz que habla de la ciudad y del desierto del profeta, representado por las siete figuras que pronuncian sus discursos sobre singulares púlpitos que tienen forma de boca. La pieza, una técnica mixta, puede servir de resumen de la tercera y última exposición colectiva de Bocallave, un proyecto iniciado hace tres años en el que han participado más de 250 artistas, algunos reunidos a su vez en otros grupos, como Armando Records, Con+Arte, Mandala Magenta, Tahona o Yarbiss Sport.
Hay entre ellos creadores que se expresan con la pintura, la escultura o la fotografía, mientras que otros lo hacen a través de la música o la literatura. De tal forma, que la muestra ofrece a los visitantes la posibilidad de contemplar, leer o escuchar las numerosas propuestas.
La exposición, que como las anteriores se extiende por la sala, patio y primera planta del Palacio de Pimentel, sede de la Diputación de Valladolid, tiene igualmente un lema, 'A pedir de boca', frase sobre la que cada uno ha reflexionado a su manera. Así, las formas utilizadas son tan variadas como las técnicas o los materiales y van desde el humor o la ironía a la dramática representación de los problemas del mundo actual.
Todo con el sencillo objetivo final de practicar el arte, «como una tabla que nos ayuda a mantenernos a flote y aunque no haya ni beneficio económico ni reconocimiento público», según afirma en la presentación del sencillo catálogo José Luis Romero, presidente de Bocallave.
¿Quién se ha colado en la cerradura?, se pregunta Anabel López ante el revoloteo de pájaros de papel, mientras que María Jesús Cabezudo crea el muro de los sueños y Antonio Ortega contrapone con símbolos a israelíes y palestinos en un poema visual.
De la boca del ogro de Javier Bustelo salen ranas, y Laura Hamilton se libra de las ataduras suprimiendo las cuerdas del violín. Como contraste, Nieves Fernández ha elegido como símbolo titulares de periódicos que hablan de la crisis y Javier Redondo mezcla con textos las imágenes. Armando Arenillas, por su parte, efectúa un viaje hasta Hungría a través del tiempo y Jesús Trapote rinde homenaje a la pintura con una escultura, que dialoga con la familia de Pedro Monge.
En cambio, Julio Aparicio ha reunido en un montaje objetos recogidos en la calle, y Lorenzo Colomo consigue digitalmente dar a unas telas movimiento, color y volumen.
También Rosa Barquín puede ser un ejemplo de las diferentes propuestas que ofrece la exposición con sus mujeres de gres tapadas por el burka, igual que Marco Temprano con las cerraduras como impedimento o Gonmar con los herrajes castellanos.
Ya en el patio, tres artistas, Joaquín Díaz, Luis Delgado y Ostern, han unido texto, música e imagen para crear 'El confín de los sueños', mientras que Ana Roda hace mares de estrellas, corales o lunas sobre papel junto a algunas de las piezas para escuchar ofrecidas por los miembros del colectivo Armando Ruido, capaces de crear melodías hasta con una batería de cocina.
Entre las columnas con textos -relatos, poemas, crónicas, reflexiones- se puede contemplar una figura de Maribel Poza, y Kekana hace surgir un pueblo en un óleo sobre metal.
Laura de Miguel coloca la llave de la puerta junto a la taza de té, Jorge Adrados recupera un reclinatorio de principios del siglo XX como símbolo de petición, Ana Bragado juega con los peces pescados y Alba Alcántara recrea a su manera el cuento del príncipe que se convirtió en rana con ayuda de una bruja.