El término municipal de Belmonte de Campos se localiza en el extremo más occidental del sur de la provincia de Palencia, ejerciendo de medianero con el de Medina de Rioseco, ya en Valladolid. Por él discurre el último tramo del Canal de Castilla en su ramal de Campos, que aquí se despide de Palencia camino de la ciudad de los Almirantes, punto final de su recorrido.
Instálase la villa del bello monte en Tierra de Campos, casi a orillas del río Anguijón, donde todavía en esta época se conforma una húmeda toja que acoge a un buen número de aves migratorias que aquí hacen la invernada.
Un poco apartada del casco urbano del pueblo se localiza la iglesia parroquial de San Pedro, cuya fábrica gótica sufrió importantes reformas ya en tiempos barrocos. A la cabecera del templo se ven los restos góticos de la inconclusa capilla funeraria que allí quiso construir la familia de los Manuel, señores de la villa, y que no llegó a terminarse. Dentro del templo destaca su retablo mayor rococó, con imágenes de San Antonio de Padua, San Pedro, San Francisco Javier y San Bernardo, todas del siglo XVIII. Varios retablos barrocos y neoclásicos más pueden verse en las capillas del Evangelio y de la Epístola, junto con un buen cancel de la misma época.
Sepa el visitante que desde el pórtico de entrada de esta iglesia parroquial de Belmonte se domina una de las mejores perspectivas de la más bella torre del homenaje del que fuera el castillo-palacio de Belmonte, uno más de los que separaban la línea divisoria de los antiguos reinos de Castilla y León. Su conjunto, del que tan sólo queda en pie parte de la barrera, aditamentos del baluarte, sus bodegas y mazmorras, y la bella torre del homenaje, fue construido entre finales del siglo XV y principios del XVI bajo el dominio de don Juan Manuel de Nájera, señor de Belmonte.
Esta esbelta torre del homenaje tiene sus cuatro esquinas guarnecidas por cuatro cubos, que remontan otras tantas garitas, desde las que, a través de unas curiosas escaleras de caracol, se accede a la parte más alta de las defensas, conformadas por adarves rematados de almenas triples coronadas por bolas. En una de las fachadas permanece colgado un bello balcón plateresco, apoyado sobre una repisa de la misma época.
Si seguimos recorriendo los alrededores de Belmonte, veremos que un tanto apartada del pueblo todavía pueden verse los restos de la ermita del Cristo o de Santa Marina, de clara factura románica. Allí, según me explica el joven e inquieto alcalde de Belmonte, Jesús Alfonso Agúndez, existe el firme propósito de crear -si les ayuda la institución a la que han pedido apoyo- un parque temático de la historia y el patrimonio del territorio. Por medio de maquetas a gran escala, reproducciones, paneles y otros medios, se mostrarían y ubicarían algunos de los monumentos e hitos históricos de esta comarca. Para este proyecto, el Ayuntamiento de Belmonte está dispuesto a ceder seis hectáreas de terreno, donde además se instalaría un centro de acogida de visitantes y un aparcamiento.
Por otro lado, también el alcalde resalta que una empresa de jardinería y viveros, ubicada en Medina de Rioseco y Palencia, cuyos propietarios tienen raíces en la villa, quiere montar un campo de golf de veinte hectáreas, para lo que ya están preparando el proyecto y presentando las solicitudes de ayuda a los grupos de desarrollo local.