Rectificar es de sabios, reconocía ayer el director del Festival Internacional de Artes de Calles de Valladolid (TAC), Javier Martínez, cuya programación apuesta este año por hacer espacio propio para las compañías de Castilla y León. Siete compañías mostrarán su producción en una 'subsección' del programa que se llamará Estación del Norte: Tránsito Fila Cero. «No se les programaba por miedo a la falta de calidad y ahora nos damos cuenta de que sólo hay manera de comparar con el rodaje», decía Martínez, que presentó ayer junto a la edil de Cultura, Mercedes Cantalapiedra y la jefe del Servicio de Promoción Cultural de la Junta, Carmen Domínguez.
Esas siete compañías (a última hora se ha 'caído' del programa Circo Efímero) serán: Teatro Corsario, Ghetto 13/26, Azar Teatro, Alicia Soto, Zanguango, Cal y Canto y Alkimia 130. Se repartirán por otros tantos escenarios, desde el Calderón, a la sala Ambigú pasando por el Herreriano o la Acera de Recoletos. La ppuesta de largo reunió ayer a cuatro de ellos, que presentaron sus espectáculos.
Mercedes Herrero, avanzó que 'Amanay estado de fragilidad' (29 y 30 de mayo. Acera de Recoletos) es un recorrido por el agua «en un mundo seco y excesivo». Un trabajo de calle basado en el butoh (danza japonesa) que busca «el mayor momento de lentitud del ritmo de la calle».
Javier Semprún (27 y 28 de mayo. Sala Ambigú) crea e interpreta 'El cuervo', su particular homenaje al poema de culto de Edgar Allan Poe, tamizado por la traducción de Francisco Pino. «Queremos llegar hacia públicos más jóvenes y nos valemos de los multimedia en un escenario virtual con proyección que pretende la interacción entre actor y público», resumió su intérprete.
'Solitos' (29 y 30 de mayo. Teatro Calderón) está dirigido por Javier Esteban. Un espectáculo que lo dice todo sin usar una sola palabra. «Queríamos ir de lo local a lo universal sin idiomas, con gestos cotidianos para un código gestual universal», resumió.
Félix Fradejas, alma de este colectivo, explicó que 'Compro tiempo' (28 y 29 de mayo. Casa de la India) es una «deconstrucción», un espectáculo que va quitando cosas para «crear un cuento sobre las relaciones de hoy día y como se nos va el tiempo».