El Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica se conmemoró ayer también en Palencia con una mesa redonda con los responsables de los sindicatos, en la que los afectados resaltaron las dificultades que tienen para soportar una jornada laboral completa. Los afectados reclaman a las empresas medidas que les permitan cambios de puesto de trabajo que les sean más adecuados para su enfermedad y reducciones de jornada.
En la jornada también se leyó un manifiesto, en el que se insistió que los enfermos de fibromialgia sufren un dolor y una fatiga que afectan a su vida personal, familiar, económica, social y laboral. También denunciaron que a pesar de los avances logrados en los últimos años no se sienten protegidos por el sistema sanitario público, que echan de menos el fomento de la investigación sobre sus enfermedades para descubrir el origen y mejores tratamientos.
Los enfermos insistieron, a través del manifiesto difundido en el Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica, en que deben ser atendidos y diagnosticados por el sistema sanitario público, en que deben recibir la mejor atención sanitaria posible por parte de profesionales formados y dotados de los medios necesarios para diagnosticar y tratar la enfermedad. Además, piden que en caso de necesitarlo deben tener aseguradas las prestaciones de invalidez y de minusvalía correspondientes.
Y es que el mayor problema que encuentran aún los afectados es el desconocimiento que existe sobre la enfermedad, según constata la presidenta de la asociación palentina, Pilar Fernández Ortega, quien recordó que se ha elevado al Ministerio de Sanidad una petición para que elabore una guía clínica que ayude a los profesionales en el diagnóstico.
En Palencia, la lista de afectados por la fibromialgia asociados a Afacyl es de 180, si bien sospechan que pudiera alcanzar los 1.200 en toda la provincia, aunque no existe una estadística oficial. La media de edad de los afectados controlados por la asociación es de 45 años, si bien se están detectando casos en más jóvenes, incluso en mujeres de menos de 30 años.
Los asociados disponen de clases de taichi, yoga, pilates y de otros ejercicios con una máquina que fortalece los músculos, dado que la principal terapia contra esta enfermedad son los ejercicios aeróbicos. También disponen de un taller de memoria y de clases sobre alimentación, actitud y pensamiento. «Es fundamental que sepamos qué debemos comer y que aprendamos a afrontar cada día», señaló Pilar Fernández.