Casi cien puestos de todo tipo se pueden encontrar desde ayer en San Pablo y en la calle de Cadenas de San Gregorio en el Mercado Castellano.
El cambio de ubicación le ha sentado bien. Desde su antiguo lugar en Plaza Mayor, a otro de los conjuntos arquitectónicos más importantes de la ciudad. Los stands permanecerán abiertos de 11.30 a 15.00 horas por la mañana y de 17.00 a 22.00 horas por la tarde.
Los puestos que más abundan son los de alimentación y bisutería. Los más exitosos, los que venden productos tradicionales. Los quesos y los embutidos más típicos. Quesos de Tenerife, Extremadura, Castilla-La Mancha o Murcia, productos como la cecina de León o las morcillas burgalesas y, de postre, los dulces de toda la vida: sobaos pasiegos o rosquillas de anís.
Si esto no fuera suficiente los aromas se vuelven mucho más intensos en los puestos de hierbas aromáticas. Raíces de regaliz, manzanilla, todos los tipos de té imaginables y el aloe vera que «sive para todo».
Un sector con mucha representación es el textil. Se pueden encontrar jerseys, pañuelos, pantalones, camisetas y además, vestir los pies con sandalias de cuero hechas a mano por el artesano o bolsos y cinturones de todo tipo y para todos los gustos. Este año, llaman la atención los vendedores de juguetes, casi todos de madera. Marionetas y triciclos se mezclan con juegos de habilidad, puzzles y rompecabezas. Junto a ellos artesanos del barro y de la madera.
Animales en el mercado
El Mercado Castellano estará animado este año por un grupo de dulzaineros que recorren los puestos mientras repasan su repertorio de jotas.
Los trabajos más tradicionales también tienen su lugar en el Mercado Castellano. En la calle de Cadenas de San Gregorio se pueden ver animales domésticos como patos, ocas, conejos y burros. Además, existe la posibilidad de alquilar un asno para pasear por uno de los lugares más emblemáticos de Valladolid. Un carro tirado por una mula y un trillo que mañana y tarde gira una y otra vez sobre un montón de paja es otra de las curiosidades que ofrece este año el mercado.
Además, los saltinbanquis, trovadores, músicos y la caracterización de la época amenizan la estancia de los vistiantes que se acerquen a San Pablo.