La crisis ha agravado el acoso laboral a embarazadas y madres recientes, un fenómeno que suele denominarse como 'mobbing maternal' y que implica una violencia psicológica, sistemática y recurrente con el objetivo deliberado de que la víctima deje su empleo. Además de violar la ley, esa práctica se apoya en un falso prejuicio -la supuesta pérdida de productividad- que la realidad desmiente: solamente las bajas masculinas por lesiones deportivas suman más jornadas que las licencias femeninas por maternidad y cuidados familiares.
El dato fue citado por Capitolina Díaz, directora general para la Igualdad en el Empleo, en la I Jornada sobre 'Mobbing Maternal' organizada por la asociación 'Universidad 2015'.
«Nuevos» padres
Díaz, quiere hablar de acoso laboral prematernal o perimaternal porque «puede empezar ya en el acceso al empleo» de mujeres jóvenes, apostó por medidas políticas, laborales y sociales para prevenir esa lacra y hacer realidad el marco normativo que protege la maternidad. Además de los Planes de Igualdad obligatorios en empresas de más de 250 trabajadores (un próximo decreto aprobará ayudas para su implantación en las de menor plantilla), el tema se puede incluir en los Planes de Prevención de Riesgos Laborales. El Gobierno tiene casi listo otro decreto para apoyar esa estrategia con un distintivo de empresa igualitaria. Y será clave, remarcó, la «nueva generación de padres que desean serlo con responsabilidad y atender a sus hijos», como demuestra el 80% que ha hecho uso de su permiso parental.
Dolores de la Fuente, inspectora de Trabajo y Seguridad Social, coincidió en la importancia de un cambio de mentalidad sobre conciliación y corresponsabilidad del padre, y planteó la posibilidad de que el permiso parental pudiera ser repartido en distintas fechas en vez de ejercerlo todo seguido al principio, «cuando hay más familiares dispuestos a ayudar». De ese modo, añadió, el padre podría ir materializando su compromiso en el cuidado de su hijo según fueran surgiendo necesidades de atención por vacunas o fiebres repentinas.
En todo caso, subrayó Díaz, hay que enfocar en positivo la maternidad de las trabajadoras. «La mujer que se sabe protegida aumenta su fidelidad a la empresa»,afirmó, y es aconsejable «decirlo claramente para que sirva de motivación». Sandra Cuadrado, profesora de Psicología del Trabajo en la Universidad Pontificia Comillas, insistió en que la maternidad no se debe ver como una amenaza a la rentabilidad y productividad, sino como «una oportunidad», porque «la madre trabajadora puede aportar valores que hacen a la empresa algo más rica», como «la seguridad y estabilidad, la fidelidad a la compañía y la apertura a mundos familiares y emocionales» que remiten a los «nuevos valores de inteligencia emocional».