Como diría Herrera, «hemos pasado de las musas al teatro». El dicho sobre el que tiene querencia el presidente de la Junta, se concretó ayer en Lisboa en la firma de un
memorándum (fórmula jurídica para suscribir acuerdos entre un Estado y una comunidad autónoma) que establece los ejes de la cooperación en diferentes sectores que ambos gobiernos han acordado impulsar.
Ese protocolo, pionero en España y suscrito por el ministro de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Desarrollo regional, Francisco Nunes, y Juan Vicente Herrera, en presencia del embajador de España en Portugal, Alberto Navarro, compromete a las autoridades lusas y al Gobierno autonómico a impulsar el desarrollo económico, no sólo en las zonas fronterizas de la Raya, sino a hacer de la cuenca del Duero un valle que debe aprovechar su potencial turístico, medioambiental y patrimonial.
Desde la base de los fuertes lazos «fraternales históricos y culturales» que, en opinión de Nunes, unen a
Castilla y León y el país vecino, la aventura socioeconómica tiene fecha para detallar proyectos específicos. Antes de fin de año, se tendrán que redactar convenios para trabajar en dos frentes significativos para ambas partes: la dinamización del Valle del Duero y el desarrollo del programa MIT (Movilidad, Innovación y Territorio) que engloba planes en infraestructuras, educación, sanidad y servicios sociales). Este proyecto comenzó a fraguarse el pasado año tras las múltiples reuniones que los responsables políticos de la Región Norte y Centro de Portugal han celebrado con Herrera y el consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez.
Ayer, el ministro dejó clara su petición de que el Gobierno autonómico debe completar la línea férrea que discurre por la ribera del Duero desde su desembocadura en Oporto hasta Pocinho, a dos kilómetros de la frontera, y su continuación hasta Salamanca. Juan Vicente Herrera recogió el guante pero advirtió de que el coste de los 80 kilómetros de ferrocarril que habría que recuperar en zona castellana y leonesa puede superar con creces los 80 millones. «No sé de dónde vamos a a sacar el dinero, algo tendremos que hacer», comentó con amplia y amable sonrisa el presidente de la Junta, al tiempo que giró la vista a unos hipotéticos fondos europeos.
Portugal tiene en servicio el tramo de Oporto-Pocinho, a dos kilómetros de la frontera. Por la parte salmantina, en plenas Arribes funcionó hasta 1985 un tren entre La Fregeneda y la Fuente de San Esteban, pero se cerró. Un estudio de la Diputación charra señaló en el 2006 que sería viable su reapertura. El ministro portugués lo que propuso ayer a Herrera es conectar de Pocinho a la frontera y que Castilla y León extienda la conexión hasta Salamanca para que circule un tren turístico de esta capital a Oporto.
Convencido de las «enormes posibilidades económicas» que ofrece el valle del Douro, Francisco Nunes citó como una prioridad las conexiones entre las dos ciudades patrimonio de la humanidad, Oporto y Salamanca, para rentabilizar el turismo. El memorandum subraya la peculiaridad de que en territorio Duero, posible yacimiento de nuevas empresas, el desarrollo económico ha de plantearse de una forma «equilibrada y sensible».
Infraestructuras
La estrategia conjunta de cooperación transfronteriza persigue un fin en el que Castilla y León y Portugal cierran filas. Consiste en asegurar la cohesión económica a través del aumento de flujos comerciales, de la inversión en las zonas transfronterizas, despobladas y envejecidas, la implantación de centros logísticos y de transportes, la ejecución de nuevas infraestructuras viales, la colaboración universitaria y el aprovechamiento de recursos como el medio ambiente y la energía.
Ya lo dijo el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, en su reciente visita a Castilla y León. «Lo ibérico es un valor en alza». También lo es en Europa. De ahí, que las comunicaciones entre Portugal y Francia han de recibir un buen baño de modernidad y funcionalidad. El corredor Irún- Oporto-Lisboa, vertebrado por la A62 Autovía de Castilla, o también llamada E-80 por la Unión Europea, debe completarse con el final de la autovía Salamanca-Aveiro.