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47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

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CASTILLA Y LEÓN

La cooperativa instala un moderno reactor que garantizará la mayor calidad delcombustible que elaborará a partir del otoño en su nueva fábrica de Olmedo

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Javier Areñas, el director de la planta de biodiésel de Acor, no se deja persuadir y rechaza caer en la tentación a la que este periódico le intenta llevar pidiéndole llenar el depósito de algún vehículo con el biodiésel que ya tiene guardado en uno de los tanques. «Sería ilegal», dice. Pero aún siendo mucho, es sólo eso, «ilegal», porque materialmente posible podría ser ya que con las 20.000 toneladas de semilla (de colza y girasol) que tenían almacenadas han producido «medio tanque de cuarentena».
Es el resultado del trabajo de las cinco plantas (recepción, secado y almacenamiento de la semilla; extracción del aceite a presión; extracción química por solvente ; refino, y esterificación del aceite) que se han probado individualmente y que están listas para empezar a hacerlo en cadena a partir de la segunda quincena de mayo. No obstante, en algún momento será necesario un corte en la producción para colocar en el sistema productivo una nueva tecnología «que se llama Reactor tipo 0 y que salió el año pasado», explica el presidente de Acor, Carlos Rico, y que permitirá trabajar toda la gama de aceites garantizando la máxima calidad del biodiésel. Esto significa que «a partir de septiembre u octubre se producirá el biodiésel».
En realidad eso es algo que no preocupa a la plantilla de medio centenar de trabajadores que trabajan siempre con la misma intensidad. Se han repartido en turnos para garantizar el funcionamiento de las instalaciones, a las que se les envían las órdenes a partir de un moderno sistema informatizado que permite seguir todo el proceso desde dos salas específicas, además del despacho del director. «Estamos preparados para trabajar 8.000 horas al año», dice Areñas, o lo que es lo mismo, 24 horas al día durante 330 jornadas.
La mayor de la región
Cuando eso se consiga, la planta de biodiésel que la cooperativa agraria Acor ha construido en la localidad vallisoletana de Olmedo -y que es la mayor y más moderna de la comunidad- producirá 70.000 toneladas de biodiésel. Pero eso será al principio porque, según Rico, está diseñada para poder duplicar la capacidad de producción: «Esta cantidad era una de las ratios para entrar en un nivel de estabilidad económica del proyecto», explica, aunque con el tiempo se incrementará.
Y es que no es tan fácil arrancar en un gigantesco proyecto como es éste en el que se han invertido 60 millones de euros y que está empezando a dejar atrás un proceso largo -«más del que presumíamos»-, dificultoso y complejo que ha sorprendido «incluso a la propia empresa de tecnología que ha diseñado la planta». Tampoco hay que pensar que cuando se alcance la normalidad se vaya a considerar consolidada la actividad. De hecho, «una vez que esté trabajando la planta tardaremos un mínimo de 4 ó 5 años en alcanzar el nivel de productividad estable al que aspiramos».
En ese tiempo agilizarán el ritmo de las máquinas y, a su vez, buscarán el compromiso de los agricultores de la comunidad puesto que la planta de biodiésel se ha concebido «por y para el campo; por y para el agricultor», dice Rico. Sin embargo, lo cierto es que de las 160.000 toneladas de semilla que necesita para abastecerse, sólo 20.000 se cultivarán en Castilla y León, y esto obligará a la cooperativa a buscar materia prima. El presidente de Acor insiste en que los agricultores están convencidos del futuro de las proteaginosas (girasol y colza) porque «económicamente es rentable» y más, en un momento en el que se padecen los efectos del «espejismo» que causaron los precios del cereal la pasada campaña. «Todo socio que ha entrado en este proceso ha aumentado su productividad y su capacidad», sentencia.
Situación crítica
El sector del biodiésel en España se encuentra en una situación crítica, debido sobre todo a la entrada del producto desde Estados Unidos, donde obtienen subvenciones de hasta 300 dólares por tonelada y que se sumergen en el mercado comunitario a precios imposibles de competir. En el 2007 se importó el 50% del biodiésel consumido en España y en el 2008, el 71%. Sin embargo, en Acor no quieren que, como dice el refrán, los árboles les impidan ver el bosque, y por eso, se agarran a un futuro de bonanza. «Lo que más nos ilusiona es lo que significa de actividad y de puerta abierta al futuro», asegura Rico.
«Es una apuesta decidida por todos los gobiernos y no tiene marcha atrás», remarca Javier Narváez, miembro de la Asociación de Productores de Biocarburantes. Es cierto -reconoce- que tienen pequeñas cosas que hay que solucionar pero recuerda que a principios de marzo se aprobó la directiva europea de promoción de energías renovables en la que se incluye el principio obligatorio de consumir el 10% de biocarburante de todos los estados miembros a partir de 2020. Han pedido ayuda al Gobierno central para que la mayor parte de esa demanda se produzca en España.
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