Durante siglos naciones como Inglaterra -la Pérfida Albion- Francia, Holanda o Bélgica han denigrado a España mediante embustes y mentiras tales como que somos indolentes, violentos, crueles, criminales, miserables, ladrones, ineptos para la literatura y lerdos para las artes mecánicas, entre otras sutilezas. Les escocía que España descubriera América, tuviera un imperio donde no se ponía el sol, dominara parte de Europa con los tercios de Flandes y mantuviera su imperio tres siglos, cuatro incluyendo Cuba y Puerto Rico.
No digo yo que los españoles no pequemos de muchas de esas cosas y que cometiéramos muchos atropellos en América, Flandes, Italia, Grecia o el Norte de África. Tampoco podemos negar la Inquisición pero, como ha escrito el gran hispanista americano Philip W. Powell, «no existe nada en toda la historia española que pruebe que los españoles de entonces o de ahora puedan calificarse como más crueles, más ambiciosos o más corrompidos que otros pueblos». Ahí está la Alemania de Hitler, con el genocidio de seis millones de judíos y gitanos; la Rusia de Stalin, con su gulags de ocho millones de asesinados; la Bélgica del rey Leopoldo, que liquidó a más de siete millones en 'el corazón de las tinieblas', y la Francia de Napoleón, que arrasó Europa a base de matar militares y civiles hasta que en España se le dieron sopas con honda.
¿Por qué, sin embargo, sólo España sigue teniendo una Leyenda Negra? Muy sencillo: por culpa de nosotros, los españoles que, según Powell, somos el único pueblo del mundo que ha hecho suyas las mentiras, las exageraciones y los insultos que han dicho de nosotros nuestros enemigos. Es más, españoles como fray Bartolomé de las Casas, se encargaron de darle carnaza a los piratas y a los envidiosos. Julián Juderías, nuestro mayor estudioso y refutador de la Leyenda Negra, debería ser en España de lectura obligada para no tirar más piedras contra nuestro propio tejado. Pero, ¿quién lo conoce?
En el Foro Económico de EL NORTE, recientemente inaugurado con gran brillantez, el ex ministro Eduardo Serra se refirió a este tema de gran trascendencia porque «es fundamental que ante esta crisis ganemos autoestima, que creamos en nosotros mismos, que pensemos que somos un gran pueblo y que podemos salir adelante». Serra llegó a decir que 'The Financial Times' criticaba las inversiones españolas en Inglaterra en una actitud de defensa de sus intereses. Serra también aseguró que tenemos resortes para salir del atolladero si vamos juntos y creemos en nuestros propios éxitos. Que hemos sido admiración del mundo en nuestra última historia, pero que nos lo tienen que decir estudiosos americanos, o ingleses, que ya es el colmo. Está muy bien ser sinceros, pero jamás catastrofistas. Pues eso.