Son tiempos difíciles. Si hace unos meses el acoso laboral era frecuente causa de consulta terapéutica, ahora los problemas ocasionados por el desempleo y la inestabilidad laboral son los que más citas provocan en el Gabinete de Riesgos Psicosociales de la FSP-UGT de Castilla y León, que abrió sus puertas hace un año y medio en Valladolid y donde acuden todos los afiliados segovianos que demandan en su sindicato la necesidad de una consulta psicológica.
Rafael Bravo, psicólogo de este centro, analiza la situación actual de los problemas psicológicos relacionados con el trabajo y explica que, de forma indirecta, «el ambiente actual, las noticias, la sociedad, el jefe, los compañeros... han generado un clima de menor satisfacción en el empleo y han provocado un aumento de la autoexigencia, querer rendir más, cumplir expectativas... y todo esto no tarda en traducirse en estrés y, desde ahí, a la baja laboral o a una mala calidad de vida».
A su consulta llega «el miedo a perder el trabajo, la ansiedad que es miedo en definitiva. La mayor queja ahora es de estrés o ansiedad», agrega. El grado del problema depende también de la situación familiar y de la resistencia al estrés, no todo el mundo responde igual». Esta sensación de tensión «es siempre una percepción, aunque haya situaciones que la provoquen y hay que mirarlo con positividad; incluso aceptarlo como un reto», asegura el psicólogo del sindicato.
«Es el nuevo concepto de la psicología positiva ante la adversidad, hay gente que se crece y es que el estrés en sí es nuestro amigo, una parte de nosotros, un nivel de activación para hacer cosas, estar atento y preparado. El problema es cuantitativo; si sobra, nos desbordamos», asegura el psicólogo del sindicato.
Atención
El gabinete de UGT atiende a un centenar de personas al año, entre los que se encuentran varios trabajadores de Segovia, y ha registrado un incremento en los últimos meses de entre el 15% y el 20%. «Pero no está muy claro si es por la tendencia al alza de la demanda, la hemos registrado desde el principio, o por el aumento de problemas por la crisis; lo que sí está claro es que los conflictos generados por la recesión son los que más aparecen ahora en consulta, un repunte ha habido, y son sobre todo activos, mucho más que trabajadores que se hayan quedado en el paro», destaca Rafael Bravo.
El perfil de las personas que acuden parece claro, más mujeres que hombres y entre los 35 y 45 años, con un nivel medio-bajo de estudios. A algunos les basta con unas pocas sesiones, otros llevan meses; pero «aceptar las emociones incómodas, tolerarlas y normalizarlas ayuda, y conocer los recursos personales con los que se cuenta y desarrollarlos, moverse, no instalarse en la queja o en la culpabilidad, abre caminos».
«El quedarse en el paro es también una oportunidad de cambio en la vida y hay que aprender a convivir con los batacazos», concluye el psicólogo.