El alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, recibió en el Ayuntamiento a Gustavo Martín Garzo, que acudió acompañado de su madre, Emilia Garzo, para que firmara en el libro de oro, poco tiempo antes de acudir a la Catedral. Recién llegado de México, de hecho éste ha sido el motivo de que se retrasara el pregón al sábado, León de la Riva se ha encontrado de lleno con la polémica suscitada por una parte de las cofradías con motivo del sistema de elección del pregonero y del personaje elegido. En este sentido, el alcalde manifestó que no quería hablar de «hipócritas y y fariseos, que de esos habla la Biblia», dijo, mientras recordó que no es la primera vez «ni será la última en la que el nombramiento del pregonero sea objeto de discusión, lo cual es absolutamente asequible y razonable».
En este sentido, recordó la polémica generada con la elección de Ana Botella, de Paco Vázquez, Javier Ares o Concha Velasco, «luego parece que es algo consustancial la polémica al nombramiento del pregonero», señaló. Dijo ser consciente de que a algunos les hubiera hecho ilusión haber elegido a otro, incluso que ellos le hubieran nombrado, «pero no es así, y en los 14 años que llevo de alcalde lo elijo entre una terna que propone la Junta de Cofradías y siempre he elegido al primero de la terna».
En lugar público
León de la Riva explicó que se da la circunstancia de que el Sermón de las Siete Palabras se celebra en un lugar público como la Plaza Mayor de la ciudad y la persona que lo da es elegida por el arzobispo; mientras que el pregón de la Semana Santa se celebra en la Catedral y su autor es elegido en última instancia por el primer edil.
«El alcalde no interviene para nada en quién pronuncia el sermón de las Siete Palabras, pese a que es un sitio público en el que manda el alcalde y quien nombra a la persona es el arzobispo a propuesta de la cofradía», insistió León de la Riva. Asimismo, añadió que el pregón no es un acto de fe ni una admonición religiosa, «aunque a veces algún pregonero lo haya confundido», dijo, sino que, según su opinión «se trata de hablar de lo que supone la Semana Santa y las vivencias que tiene uno en lo personal, lo anecdótico, lo espiritual, en lo transcendente y no transcendente».