Es una instalación singular, la primera de este tipo que se realiza en Segovia, pero ya no está visible. Sus características sólo han podido verse durante las obras que está a punto de concluir la empresa Volconsa, pues el tanque de tormentas del colector de San Marcos y Zamarramala está enterrado en la pradera y dentro de poco, cuando termine de crecer el césped, no se notará ni su emplazamiento. Los técnicos de la empresa mostraron ayer al alcalde, Pedro Arahuetes, y a los concejales de Obras, José Llorente, y Medio Ambiente, Paloma Maroto, cómo funciona este tanque, que con sus mil metros cúbicos de capacidad evitará los desbordamientos del emisario de La Alameda.
El proyecto ha contado con una inversión de 750.000 euros financiada a partes iguales por el Ayuntamiento y la Unión Europea y es una obra de envergadura; además de la construcción del tanque, ha incluido la sustitución y ampliación de la tubería de saneamiento que baja de Zamarramala recorriendo todo el valle de la Vera Cruz, con una longitud total de cerca de un kilómetro (940 metros).
La visita realizada ayer permitió a los responsables municipales comprobar las dimensiones del tanque o cámara de tormentas. Tiene 32 metros de largo, 11 de ancho y 5 de altura y posee un sistema de autolimpieza. Realizado con muros y losas de hormigón de medio metro de espesor, su capacidad de un millón de litros asegura que no vuelva a desbordarse el emisario de La Alameda, lo que ocurría con frecuencia en días de lluvia intensa, provocando inundaciones en el fondo del valle y en las viviendas del barrio de San Marcos, pues la conducción sustituida era muy antigua e insuficiente y cuando el agua llegaba al emisario de golpe, éste no podía asumirlos al mismo ritmo y se desbordaba.
Al colector
La finalidad de la cámara es acumular los caudales de lluvia para vaciarlos después de forma progresiva al emisario de La Alameda, uno de los colectores generales de la ciudad que llega, en paralelo al río Eresma, hasta la estación depuradora de aguas residuales.
La renovación de la tubería de saneamiento de Zamarramala, por otra parte, ha consistido en cambiar la antigua de 300 milímetros de diámetro por otra de 630 milímetros, capaz de asumir las aguas que producirá el futuro desarrollo del barrio incorporado. De paso, con el mismo objetivo y como por el mismo trazado pasaba la tubería de abastecimiento de agua potable, ha sido sustituida la antigua de fibrocemento por otra más gruesa de fundición.
La plantación de césped en la Pradera de San Marcos es la fase final del proyecto, de manera que el paisaje de la zona apenas se ha visto alterado.