Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

CRÍTICA DE MÚSICA CRÍTICA DE ÓPERA

22.03.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Volvió Mónica a su ciudad con un repertorio que no le es habitual en sus recitales y salió bien parada en el empeño. Su voz de lírica con mucho color ha madurado del todo y, aún con leves durezas en la zona de paso y dudas en la retórica básica barroca, tuvo momentos verdaderamente excelentes. Estuvo muy cómoda en el 'Motetto', de Vivaldi, y en el aria haendeliana 'In den angenehmen Büschen', así como en el regalo del 'Rinaldo', donde su vena más escénica halló amplio desarrollo; las dos del 'Mesías' un punto lentas, teniendo en el resto gran dignidad.
Estuvo muy bien arropada por el trío, donde sobresalió María Bachs con su travesera, tanto por cantidad como por calidad, también presente en sus colegas. M. Parellada, cello, y J. Boronat, clave, luciéndose en las 'Sonatas de cuatro tiempos' que hicieron instrumentales, una de Bach y otra de Haendel.
Para niños y para mayores. Las dos obras maestras de Manuel de Falla, el 'Concierto para clave y cinco instrumentos' y 'El retablo de maese Pedro', juntas en una sóla sesión, constituyen todo un lujo. Orquesta y escenario a la vista del público. 45 espléndidos minutos sin interrupción. Una muy buena prestación de la Orquesta de la Academia del Gran Teatro del Liceo, un directo que acertó con el difícil tono que requiere el último Falla, unos cantantes situados entre orquesta y escena que estuvieron muy bien, así como los diez manipuladores, dan entidad a esta dificilísima obra.
Si musicalmente fue una fiesta, no menos magnífica resultó la escena. Un doble juego de marionetas ocupaba el ámbito teatral. Por una parte, unos gigantescos títeres, que representaban los personajes reales, Don Quijote, el Trujaman, maese Pedro y algún componente del público. Por otra, en otro escenario situado en lo alto, los títeres del cuento.
Teatro en el teatro totalmente logrado. El numeroso público infantil observó un comportamiento ejemplar. Largos y merecidos aplausos para músicos destacándose al clavecín, director y manipuladores. El único inconveniente es que no se hayan previsto más representaciones. Espectáculos como este no son nada fáciles de ver. La música, el canto y la escena constituyeron un todo singular y extraordinario.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS