A José Fernández, presidente del Tordesillas, se le van a quitar de golpe y plumazo las ganas de volver a apostar. No es para menos. Un vacile con la presidenta del Villaralbo le ha costado un bonito paseo, con vistas al casco antiguo de zamora y con un cartel tamaño carpa de circo en el que la susodicha le dedica decenas de mensajes jocosos... para ella. Y si perder un pique entre presidentes tiene que ser duro, imagínese lo que tiene que ser perderlo, además, con tu mujer. Casualmente, la mandamás del Villaralbo es Consuelo García, la señora del penitente.
¿Y que ha pasado para que el 'presi' del Chint-Caja Rural tenga que cambiar su traje gris oscuro por un cacho de cartón? Pues uno de esos calentones verbales tan frecuentes en el seno familiar. Quítame allá ese liderato, pues tú eres la segunda y ¡zas! «Cari, si ganó yo tu ordeñas una vaca y si tu ganas el partido yo soy un hombre anuncio». Un brindis selló el pacto y ayer fue el gran día.
Jornada 25 de la Primera Regional Aficionado. Las Salinas. Tordesillas contra Villaralbo. 17.00 horas. La tensión se mascaba en el ambiente. En el centro del campo tres vacas recordaban a Chelo lo que podía pasar horas después, a pie de campo un cartel amenazaba con convertirse en el nuevo complemento de José. Lo de los tres puntos era secundario.
Todo atado
«Ya hemos firmado lo de la vaca con una explotación de aquí al lado», decía la presidenta con un cierto tono de pesimismo -no es para menos, tras el partido de ida le tocó dormir en una mazmorra-.
Justo cuando comenzó el partido ambos entraron en la zona noble de las Salinas. Ella ocupó su localidad en primer lugar. Muy seria buscaba entre el gentío a su parroquia. Mientras, el tordesillano aplaudía a sus jugadores a pie de campo con una sonrisa de esas maliciosas. «Hoy ganamos seguro».
Por supuesto que como en los grandes partidos de 'Champions' las dos máximas personalidades de los clubes compartieron, antes del choque la tradicional comida de hermandad, en el salón de casa, aunque como reconoce Concepción entre risas: «nos hemos tirado un poco de los pelos».
El pitido inicial supuso el comienzo del cese temporal de la convivencia. Las alianzas no tenían valor. Presidente y presidenta, nada de marido y mujer. «Cada uno estamos con nuestro equipo y lo demás ya se hablará». Él estaba mucho más metido en el partido, ella escondida detrás de unas gafas intentaba matar los nervios con cualquier cosa. Un cigarrillo, unas pipas, un chicle, todo valía.
Durante la primera mitad apenas cruzaron dos palabras. No se miraban. Su relativa tranquilidad se rompió a la media hora del choque. Una triple ocasión rojiblanca metió el miedo en el cuerpo a Concepción y, mientras, su marido se levantaba, aplaudía y arengaba a la afición.
Entre susto y susto para el Villaralbo pasaron los primeros 45 minutos. Al descanso, cada uno por su lado y con la cabeza en la apuesta que en otra cosa. «En los últimos 15 minutos, es cuando el Tordesillas va a ganar y me libraré del paseo», comentaba Fernández antes del comienzo de la segunda mitad. Sus palabras se volvieron en su contra. En el minuto 88, un penalti establecía el 0-1. Manos a la cabeza, tez pálida. Chelo se ha cobrado la más dulce de las venganzas y a José le tocará desfilar.