Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Portada

transporte

Los viajeros afectados reciben excusas como que el maquinista se ha dejado lasgafas en casa, hay un jabalí en las vías o un rebaño de ovejas pasta en el trayecto

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Un paro encubierto provoca retrasos de hasta dos horas en trenes regionales
Afectados por los retrasos de los trenes de media distancia esperaban ayer en la estación de Valladolid-Campo Grande./ RICARDO OTAZO
Un maquinista se ha dejado las gafas en casa, otro se ha quedado dormido, hay un jabalí en las vías o un rebaño de ovejas pasta en el trayecto... Éstas son algunas de las peregrinas excusas que desde hace un mes están recibiendo los viajeros que a diario utilizan las líneas regionales de Renfe para desplazarse a sus puestos de trabajo. Las explicaciones para justificar los retrasos se las ofrecen algunos interventores que, de manera extraoficial, reconocen que se trata de una huelga de celo de los encargados de pilotar los convoyes. Desde principios de febrero, los usuarios de los servicios Valladolid-Ávila, Palencia-Madrid, Palencia-Salamanca o Vitoria-Madrid están sufriendo retrasos de hasta casi dos horas en sus trayectos con las consiguientes molestias y trastornos para su actividad laboral y su vida familiar.
Hartos de la situación, los habituales de estas líneas han tomado medidas de presión como negarse a enseñar los billetes a los revisores o inundar el departamento de atención al cliente de quejas. Todavía no hay respuesta oficial. Los portavoces de los afectados desgranaban ayer el castigo que están padeciendo. El 10 de febrero, 39 minutos de retraso; el 16 del mismo mes, 41 minutos; el 17 de febrero, una hora y 35 minutos y ayer una hora y tres cuartos, después de que les sacasen del tren y los llevasen a Ávila en autobús.
«La información es nula y está teniendo consecuencias importantes para los trabajadores que luego tienen que recuperar jornada laboral por la tarde, lo que les obliga a coger los trenes de las siete y las ocho para volver a Valladolid; los que tienen críos se las tienen que arreglar con familiares para atenderlos», explican.
Fuentes de Renfe apuntaban ayer directamente al sindicato de maquinistas Semaf como responsable de esta situación, que desde el pasado jueves ha afectado a 809 viajeros de doce servicios. La operadora ferroviaria explicó que maquinistas y empresa habían llegado a un acuerdo el pasado 19 de febrero sobre lo que denominan gráficos, es decir las condiciones y los servicios a realizar. Hasta el día 26, según Renfe, todo ha funcionado con normalidad. Sin embargo, los trabajadores han vuelto a aplicar la normativa a rajatabla como no arrancar el tren si el botiquín no tiene precinto reglamentario.
Difícil solución
«Lo mínimo es que te avisen de que el tren no va a salir o de que lo va hacer con retraso, porque así nos podríamos organizar para ir en coche o en autobús», recalcan los afectados, quienes añaden que a esto se unen problemas como la calefacción. «Unos días te cuecen y otros te matan de frío», dicen. ¿Solución? La compañía no la tiene. Fuentes de Renfe puntualizaban ayer que al no haber una huelga declarada como tal resulta muy difícil poder adoptar medidas o aplicar los servicios mínimos.
Mientras que desde Semaf en Valladolid eludieron hacer declaraciones, el secretario general de este sindicato en Madrid, Juan Jesús García Fraile, negó que se trate de una huelga de celo. García Fraile acusó a Renfe de «mala gestión y total descoordinación entre los departamentos de operaciones y recursos humanos». Por su parte, los responsables del comité de empresa reconocieron que se están produciendo problemas. Los achacaron al desacuerdo existente en temas como el nuevo destino de los maquinistas de mercancías, cuyo volumen de trabajo ha disminuido como consecuencia de la crisis, o los cursos de formación de los encargados de pilotar los Avant. Los usuarios reclaman medidas para no sufrir los problemas de otros. «Pagamos 170 euros al mes por el bono, pero como son billetes que no requieren reserva, cuando vamos a reclamar la devolución por el retraso nos dicen que no es posible», critican.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Consejo de Gobierno
más videos [+]
Consejo de Gobierno
Vocento
SarenetRSS