El municipio abulense de Candeleda cuenta desde ayer con un nuevo atractivo turístico que, sin duda, despertará el interés de los viajeros curiosos que se acerquen a descubrir esta localidad del sur del Valle del Tiétar, una zona con encanto, reconocida como la Andalucía de Ávila.
Este rincón privilegiado acoge ahora la iniciativa que se pone en marcha en La Casa de las Flores, un edificio construido en 1862 que estos días abre una puerta al pasado al convertirse en el Museo del Juguete de Hojalata. Entrar en sus salas es echar la vista atrás en el tiempo, poder disfrutar de los juguetes con los que pasaban el tiempo nuestros abuelos y padres, en un edificio en el que descubrir también como se vivía en aquella época, porque a los numerosos juguetes se unen utensilios y objetos usados en el día a día de los siglos XIX y XX. La casa ha sido rehabilitada conservando el sabor de aquellos años. Los cables de la luz enroscados, el gramófono, cerámica y una colección de planchas hacen fácil trasladarse a aquella época.
Diversión del pasado
Juan Francisco Gil es el propietario de la Casa de las Flores. Ahora este edificio, construido en 1864, se convierte en el Museo del Juguete de Hojalata. Esta idea une a tres generaciones de la misma familia, ya que la casa era de los padres de Juan Francisco, que para llevar a cabo esta iniciativa ha contando con la ayuda de sus dos hijos, Enrique y Nieves. En la casa hay tres tipos de objetos; por una parte, 250 juguetes de hojalata que proceden de la colección privada de Luis Figuerola Ferretti, hombre con numerosas horas de radio a sus espaldas en compañía de Javier Capitán. Son juguetes que nacieron para ser disfrutados entre los años 1870 y 1984. Se exponen en estanterías a lo largo de varias salas de la planta baja y primera de la casa. También existe una colección de mini-juguetes en los que se puede comprobar la evolución de los mismos a lo largo de los años, y cómo de la hojalata, los jugueteros pasan a usar otros materiales para su construcción, como la madera. A estas dos partes del museo se suman todos los objetos que recuerdan la época en la que se usaban los juguetes de hojalata, unos juguetes que reproducían la mayoría de las veces los objetos que usaban los mayores en su día a día, sus coches, sus motos con sidecar, las bicicletas. En total más de 2.000 piezas que serán parte de un referente turístico más.