Marisa Andrés es un ejemplo de que no se necesita una familia convencional para hacerse cargo de un niño. Ella forma una familia monoparental, trabaja fuera de casa y se las arregla para atender a su hija, que adoptó cuando la pequeña tenía un año y que esta misma semana cumplirá nueve. A este hogar ha llegado hace apenas mes y medio un bebé recién nacido.
-¿Por qué se planteó lo de acoger un bebé?
-Bueno, no me planteé que fuera un bebé, me daba igual; estaba en el programa y surgió lo de acoger al niño, pues quizá es lo mejor para la primera acogida.
-¿Cómo fue la llegada del niño a casa?
-Fue todo muy rápido, me llamaron el 15 de enero y me dijeron que era una situación urgente, así que, en principio, es todo como una locura, como cuando llega un recién a cualquier familia, porque el niño tenía cuatro días; te trastoca todo, pero también es muy positivo, yo digo que es como un regalo de los dioses.
-¿Y cómo ha reaccionado su hija?
-Está muy contenta, emocionada, como le gustan los bebés me ayuda mucho, le cuida...
-A poco más de un mes con el niño en casa ¿Cómo valora la experiencia?
-Desde luego, ya te digo que te trastoca todo, pero en un 95% es una experiencia positiva. Es algo que se puede llevar muy bien; claro, si te gustan los niños, sino, olvídate.
-¿Cómo se las arregla cuando sale a trabajar?
-Hay una persona que cuida a la niña y ahora se queda también con el bebé mientras yo estoy fuera.
Canastilla improvisada
-Si fue tan precipitado, no tendría preparada la canastilla...
-No. Y, además, no había guardado nada de cuando la niña era pequeña, pero me he ido arreglando, porque todos los amigos me iban dando cosas y entre eso y algo que he comprado vamos tirando.
-¿Sabe cuánto tiempo estará el bebé en casa?
-En principio serán tres meses, aunque es un tiempo prorrogable
-¿No le da miedo pensar en el día en que el niño vuelva con su familia?
-Sí, pero también te preparan para eso. La gente dice eso de «pero si luego te lo van a quitar», pero a mi no me sirve eso, porque no es mío, un niño no es una propiedad. Te puede doler que se vaya, y me dolerá, me quedaré hecha polvo. Pero lo que importa es que el niño esté bien.
-¿Ha recibido ayuda y asesoramiento para adaptarse?
-Sí, te asesoran y te apoyan, incluso te llaman para ver cómo estamos, si necesitamos algo... Yo tengo además el apoyo de los amigos, que en cuanto se enteraron se han volcado.
-¿Qué le diría a los zamoranos para que se animen a acoger a un menor?
-Que es una experiencia estupenda y que merece la pena. Claro que requiere dedicación, pero también es muy satisfactorio dar cariño y atención.