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47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Salamanca

SALAMANCA

Los vecinos de la localidad salmantina de San Felices de los Gallegos comen el mismo pan que hace tres siglos
17.02.09 -

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Con miga del XVIII
Vicenta Hernández junto al horno de su panadería. / CARLOS GARCÍA-EFE
Los vecinos de la villa salmantina de San Felices de los Gallegos tienen el privilegio diario de comer el mismo pan que se fabricaba a principios del siglo XVIII gracias a un horno de adobe que fue construido en 1719 y que aún funciona. El horno de Vicenta Hernández lo construyeron sus antepasados «para que la gente de San Felices de los Gallegos y de los pueblos más cercanos pudieran venir aquí para cocer la masa que ellos mismos fabricaban en su casa», explica su propietaria. Se trata de uno de los hornos más antiguos de España, donde se cuece la masa a la antigua usanza, a base de leña de escobas silvestres, que le aporta un sabor especial y que además permite que el pan pueda aguantar más de una semana sin ponerse duro, al contrario de lo que ocurre con el pan que se adquiere en la mayoría de los establecimientos, que en pocas horas pierde su blandura.
Masa madre
Está construido a base de unas piedras especiales de barro, que sólo las hay en el municipio salmantino de la Horcajo Medianero, que limita con la provincia de Ávila. Sin embargo, «lo verdaderamente importante para fabricar el pan que vendemos es la utilización de la conocida como masa madre», argumenta Vicenta Hernández. La masa madre es un cultivo simbiótico de las levaduras, presentes de manera natural en alimentos, que utilizaban antiguamente los panaderos para hacer fermentar el pan.
De la masa obtenida siempre se guardaba un trozo para el día siguiente, denominado levadura madre y, así, sucesivamente. «Este tipo de masa requiere de mucho más tiempo hasta que crece el pan, pero, claro, el sabor es totalmente diferente», afirma la dueña del horno. «Hacemos una media de sesenta panes diarios, lo justo para poder vivir», añade.
Uno de los imprescindibles de la panadería de San Felices de los Gallegos es Ronaldo, un burro propiedad de Vicenta que, casi a diario, tiene la misión de transportar en sus lomos las escobas silvestres que se arrancan en el campo y que, posteriormente, se utilizan para calentar el horno, informa Efe.
En el pan de este pueblo no hay hueco entre la miga y la corteza y una hogaza de un kilo se puede adquirir al precio de un euro y setenta y cinco céntimos.
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