Santiago Sebastián-Gómez Battistin, cocinero argentino afincado en Valladolid, revolucionó ayer su local al haber anunciado menús diarios de martes a sábado por la voluntad. Su propuesta es cuanto menos «arriesgada», pero el argentino confía en los vallisoletanos. De momento, el personal se comportó ayer como dios manda y pagó una media de 10 euros por menú. Alrededor de 70 personas comieron al mediodía en el restaurante 'A Dios pongo por testigo que nunca volveré a pasar hambre', abierto junto a la catedral hace año y medio. Y si las cosas transcurren como ayer este cocinero y su mujer, Iris Gómez Santos, verán cumplida la promesa que lanza Scarlett O´hara en el libro 'Lo que el viento se llevó'. Quizás no se hagan ricos, pero desde luego han sazonado su oferta con imaginación y humor en tiempo difíciles. «Lo he hecho por la situación, pero no vamos a ninguna parte con cara de amargados, hay que ser positivos», argumenta.
El local estuvo lleno de estudiantes y trabajadores, y algún que otro parado. Todos ellos eligieron entre los platos de un menú que ofrecía de primero crep de setas, potaje castellano y canelones rellenos de ternera; de segundo, entraña parrillera, dorada de ración a la espalda o ternera guisada; y de postre, crep de dulce de leche, flan, helado o melón. La voluntad incluye la bebida y el pan.
Mónica Muro sabe de marquetin, así que considera que «la idea es una forma de promocionarse sin gastar en publicidad». A María y a Miguel Ángel les parece una manera de «dinamizar el turismo». Manuel López y Raquel Castaño acudieron con sus hijas, Patricia y Carlota, y su amiga Paula. «No nos habíamos enterado, así que nos han sorprendido al entrar. Creo que es una buena idea si la gente responde como Dios manda», opinan.
«De más de diez euros no pensamos pasar porque la materia prima no es cara ni la elaboración es complicada», señalan Ana Guerrero, Sergio Martínez, Daniel López, Víctor Lafuente y Esther Boquete, todos ellos zamoranos o palentinos y estudiantes de Arquitectura en Valladolid. Lidia Viguera, Rebeca Adalia y Cristina Álvarez cursan 4º de Periodismo y celebraban que han acabado los exámenes de febrero, pero no podían pagar más de los 5 euros del menú de la facultad. Avelio Ruiz y Laura han venido desde La Bañeza para participar en un curso de la Junta, al igual que su compañera Ana Bella en el Banco Sabadell. Ruiz se mostraba convencido de que «la gente va a corresponder porque valorarán el trabajo». Antonio Nafría acudió con un grupo de amigos que barajaban pagar entre 5 y 10 euros. Lorena García y el jerezano Sergio Caballero fueron los únicos en dejar además propina para los camareros.
Lo más curioso era comprobar como la gente dudaba en las mesas antes de decidir qué cantidad iba a pagar. Todos coincidieron en que el menú estaba muy rico y habían recibido muy buen trato.