El juzgado de primera instancia e instrucción número dos de Ávila condenó al agente de la Policía Nacional J. A. H. F. a cuarenta días de multa a razón de veinte euros diarios por considerarle «autor criminal y civilmente responsable» de una falta contra las personas. Le considera autor de lesiones contra un portero de una discoteca de la capital abulense al que tendrá que pagar 2.910 euros porque, tal y como se recoge en la sentencia, le «lanzó un puñetazo en la mandíbula».
El tribunal condenó además a otro agente, D. J. V., a una pena de quince días de multa, a razón de veinte euros diarios, por amenazar al mismo portero. Según la sentencia, el condenado le dijo al empleado de la discoteca «una expresión como la siguiente o muy parecida: 'Tengo una pistola en el tobillo. O me dices quién ha pegado a mi compañero o te pego un tiro', acompañando dicha expresión del gesto de subirse la pernera del pantalón».
Los hechos sucedieron la noche del 19 de abril del 2008, cuando a las cinco de la mañana los dos policías se encontraban en el interior de una discoteca de la capital abulense. Uno de los agentes, J. A. H. F., «que se hallaba en estado de ligera embriaguez», empezó a molestar verbalmente a una mujer que se encontraba en compañía de otras personas en el interior del mismo lugar. Según la sentencia, el agente se acercó a ella para «decirle algún piropo y arrimarse mucho para hablarla». En ese momento un acompañante de la mujer apartó al policía y recibió «un puñetazo» por parte del condenado.
Advertida esta situación por dos empleados del establecimiento -los dos porteros de la discoteca- sacaron al agente del recinto «sin empleo de violencia por parte de estos y sin haberse acreditado que agredieran en el interior», según la resolución. En ese momento, el policía consiguió «lanzar un puñetazo en la mandíbula» a uno de los dos porteros antes de salir al exterior. Su compañero se quedaba mientras hablando con el acompañante de la joven en el interior del recinto.
Estando ya en la calle, J. A. H. F. «comenzó a increpar verbalmente» al portero, que justificaba su actuación de sacarle del local pidiéndole que se fuera y le dejara en paz porque estaba haciendo su trabajo. Sin embargo, el policía insistió y «volvió a tratar de darle un puñetazo», si bien el portero consiguió evitarlo.
«Pegarle un tiro»
Cuando llegaron los efectivos de la Policía Nacional alertados por el suceso, pidieron a los implicados en la pelea que se identificasen. Mientras el portero agredido se desplazaba hasta el lugar donde tenía aparcado su vehículo para recoger su documentación, se le acercó el otro agente condenado, D. J. V., amenazándole con «pegarle un tiro» si no le decía quién había pegado a su compañero. El agente se levantó la pernera del pantalón simulando que pudiera tener un arma, aunque, durante el juicio, el portero aseguró que no pudo determinar que fuera un arma de fuego.
Como consecuencia de la pelea, tanto el policía como el portero sufrieron lesiones, tal y como se recoge en los partes clínicos de ambos. En el del agente se puede leer que sufrió «traumatismo encefálico leve», es decir, «un hematoma en la región frontal izquierda» así como «el hecho también acreditado del estado si no de embriaguez, sí de cierta exaltación y agresividad» en el que se encontraba el funcionario. En el caso del portero, el informe acredita una herida que «precisó primera asistencia facultativa» tardando en curar treinta días, dos de los cuales estuvo impedido para sus ocupaciones habituales y quedándole como secuela una subluxación de articulación témporo-mandibular por lo que el condenado deberá indemnizar a la víctima con 2.910 euros.
Tras la disputa y una vez superado el incidente, los dos policías se dirigieron a la Comisaría de Ávila para presentar denuncia contra los porteros y el joven que acompañaba a la mujer que molestaban en la discoteca. Días después fueron los porteros los que denunciaron a los policías por los mismos hechos.
Finalmente, y tras la celebración de la vista oral, el juez ha absuelto a los dos porteros y al otro joven y ha condenado a los funcionarios de la seguridad. Además reconoce que, el agente que agredió a uno de los empleados de la discoteca incurre durante todo el proceso en «contradicciones» tanto con sus propias declaraciones como con lo declarado por los testigos.
La sentencia ya ha sido notificada a las partes y contra ella cabe presentar un recurso de apelación en el plazo de cinco días ante la Audiencia Provincial de Ávila.