La Fiscalía de Valladolid mantuvo hoy los cargos por tráfico de drogas para María L.V, de 73 años, más conocida como 'La Maruxa' o 'La Abuela' y progenitora del conocido clan de los 'Monchines', así como para su supuesto colaborador, Juan José G.B, para quienes pidió seis y cuatro años de prisión, respectivamente, al considerar probada su asociación ilícita para la venta de cocaína y de heroína en el barrio de Pajarillos.
La 'Maruxa', de 73 años, que llegó a la Audiencia Provincial esposada y vestida con su habitual indumentaria negra, desde los pies a la cabeza, que ocultaba con un chal también oscuro, negó en rotundo dedicarse al tráfico de drogas y aseguró que vive con los 400 euros que percibe de una pensión, parte de la cual ahorra para pagarse un panteón, y comprando telas a los chinos para luego venderlas a las gitanas del barrio.
María L.V. incluso negó conocer a la persona que compartía banquillo con ella y alegó que la bolsa termosellada con cinco gramos de cocaína que ocultaba en su boca cuando fue detenida, junto con su supuesto cómplice, el día 30 de mayo de 2008 no era suya sino de uno de sus nietos. "Era una papelina que me había dado uno de los sesenta nietos que tengo para que se la guardara, y me la metí en la boca para que no se me cayera", explicó la anciana en declaraciones recogidas por Europa Press.
Su supuesto colaborador, Juan José G.B, conocido por la policía por ser toxicómano, indicó que conocía a la 'Abuela' por ser ambos vecinos de la calle Esquila, él del portal sito en el número 22 y ella del 13, pero rechazó dedicarse a vender papelinas y realizar labores de vigilancia para la matriarca de los 'Monchines'. Y eso a pesar de que en su día, tanto en dependencias policiales como en el juzgado, reconoció que el día 30 de mayo del pasado año 'Maruxa' le entregó una báscula para que se la diera a una persona en la calle Pavo Real y le pagó el encargo con dos micras de heroína y 20 euros.
Al respecto, el acusado mostró en el juicio una absoluta amnesia debido, según advirtió, a que entonces se encontraba "totalmente empastillado", a lo que añadió la "manipulación" de los policías a la hora de recoger sus supuestas manifestaciones porque "a la familia de los Monchines les tienen muchas ganas". Incluso denunció que en el momento de su declaración había un comisario que le indicaba todo lo que tenía que decir. "¡Y yo, como tonto, decía a todo que sí!", se escudó el presunto traficante, quien ni siquiera reconoció que portara una báscula en el momento de la detención.
Recompensa de 6.000 euros por no declarar
En el transcurso de su interrogatorio, la representante del Ministerio Fiscal interpeló a Juan José G.B. respecto de si había recibido o no amenazas del entorno de la 'Maruxa' para que no incriminara a ésta en el tráfico de drogas. El aludido tan sólo reconoció "un cruce de palabras con un chaval" para que dijera que no conocía a la anciana de nada, no así una carta supuestamente escrita de su puño y letra que se le exhibió durante el juicio y en la que, presuntamente, se dirige a los 'Monchines' para reclamar 6.000 euros a cambio de no declarar contra su madre.
Por su parte, y como si siguieran un guión, los toxicómanos que fueron interceptados por la policía nacional los días 15 y 27 de mayo del pasado año tras, supuestamente, haber sido aprovisionados de droga por 'Maruxa' rechazaron durante el juicio haber comprado droga a la acusada, a la que incluso uno de ellos alabó por ser la que mejor trataba a los toxicómanos y les daba de comer cuando aún existía el Poblado de La Esperanza.
En cambio, los policías nacionales que participaron en la detención de los dos acusados, cuyos letrados pidieron una sentencia absolutoria, ratificaron haber presenciado las entregas de droga a toxicómanos por parte de Maruxa, así como la supuesta colaboración de Juan José G.B, al que detuvieron el 30 de mayo pasado tras haberle visto contactar con la primera y recibir papelinas y una báscula de precisión.
Los integrantes del Grupo de Vigilancia y Seguimiento (Gruva) de la Policía Nacional explicaron que las investigaciones las iniciaron a raíz de las denuncias y quejas vecinales recibidas ante el trasiego de toxicómanos ante el portal del número 13 de la calle Esquila, donde residía la anciana, "que, por ciento, se mueve mucho por todo el barrio de Pajarillos" vendiendo droga, declaró el jefe del grupo policial.
Este, además, aseguró que el dispositivo se montó también tras descubrir que distintos vehículos que aparcaban junto al inmueble pertenecían a personas con antecedentes policiales por tráfico de drogas, lo que vendría a evidenciar que 'Maruxa' no sólo suministraba droga a toxicómanos sino también a traficantes.