Los peregrinos que deciden dormir en la capital burgalesa han pasado de hacerlo en un módulo prefabricado en mitad de un parque, a las afueras de la ciudad, a un moderno edificio situado en pleno casco histórico de Burgos. «El anterior albergue estaba muy bien, desde el punto de vista romántico, pero este tiene muchas más comodidades», reconoce Gregorio González, presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Burgos.
El año 2008 ha sido de «altibajos» en el número de peregrinos, al menos en los que pernoctan en el albergue gestionado por este colectivo, que son los que se contabilizan. El año comenzó flojo, pero abril y mayo fueron meses de recuperación en las cifras. Agosto y septiembre, coincidiendo con la puesta en funcionamiento del nuevo albergue en la histórica Casa del Cubo, en la calle Fernán González, supusieron otro aumento en el número de caminantes, hasta llegar a los 15.000 al cierre del año, pocos menos de los que llegaron a la capital burgalesa durante el año anterior.
Dos años de obras
«Algunos reconocían que habían diseñado sus etapas para poder dormir en este albergue y así conocerlo», asegura González, quien apunta que la inauguración de estas instalaciones ha beneficiado también a comerciantes y hosteleros de la ciudad, que antes veían que los peregrinos atravesaban la capital y no volvían a ella tras instalarse en el albergue del parque del Parral, un lugar idílico pero ya en el inicio de una nueva etapa del Camino, junto al Hospital del Rey.
Tras varios años de obras y más de 3 millones y medio de euros de inversión -casi tres cuartas partes procedentes del 1% cultural del Ministerio de Fomento, el resto a cargo del Ayuntamiento-, las personas que recorren el Camino de Santiago tienen en Burgos unas instalaciones con capacidad para unas 130 literas en verano y un dormitorio «de invierno», con 16 plazas y calefacción por suelo radiante, que han podido probar los cuatro peregrinos que escogieron este lugar para pasar la Nochebuena.
El de Burgos tiene la austeridad propia de un albergue de la ruta jacobea, pero cuenta con zona de recepción, Internet, lavadoras, aparcamiento de bicicletas, armario de botas, zonas estanciales, de cocina y taquillas, vivienda para el hospitalero, además de una parte destinada a exposiciones y otra para uso de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, que ha instalado allí su sede.