«Olía a quemado desde hacía rato y, de repente, reventaron los cristales del patio de atrás», recuerda una de las vecinas del piso situado justo encima del restaurante Ponte Vecchio de Parquesol. Los únicos inquilinos del bloque salieron a la calle a tiempo de ver cómo las llamas consumían el interior del conocido local de comida italiana cuando estaba aún cerrado.
El fuego, posiblemente causado por un cortocircuito en la parte posterior del comedor, alcanzó las cortinas y la gran cantidad de material inflamable -la decoración incluía adornos navideños, bambú e infinidad de sillas y mesas para 160 comensales- hizo que las llamas se propagaran rápidamente hasta que «la enorme cantidad de calorías acumuladas hizo reventar los cristales», relataron los Bomberos. Sus efectivos recibieron la primera llamada alertando del incendio a las 19.50 horas, diez minutos antes de que los 18 trabajadores accedieran al local para iniciar los preparativos para una cena en la que tenían colgado el cartel de no hay plazas con multitud de grupos y particulares.
Estructura de hormigón
Los bomberos lograron controlar el fuego en apenas unos minutos en un reservado del comedor de 30 metros cuadrados, el único que arrasaron las llamas y donde se originó el incendio, pero el humo causó «muchísimos daños materiales» en los 320 metros cuadrados restantes del restaurante del número 14 de la calle Adolfo Miaja de la Muela. La acumulación de calor provocó «la destrucción del local completo salvo la estructura porque era de hormigón».
Los efectivos del Servicio de Extinción de Incendios, que tuvieron que emplear equipos autónomos de respiración para acceder al restaurante, sofocaron las llamas en apenas veinte minutos y, en otros diez, terminaron de ventilar el interior del local con «equipos hidráulicos». Fuentes del cuerpo confirmaron que las primeras hipótesis apuntan a una «vela mal apagada sin que se pueda descartar aún un posible cortocircuito».
A las tareas de extinción asistieron atónitos los 18 empleados del Ponte Vecchio, que fueron llegando para incorporarse a sus puestos de trabajo a las 20.00 horas, la propietaria y su hija. Los primeros recordaron cómo «cada día repasamos las velas dos veces para comprobar que están bien apagadas después del turno de comida». Así lo hicieron también ayer, según coincidieron los presentes, antes de dejar el local cerrado «y en orden» en torno a las 18.30 horas -el local cierra de 18.00 a 20.00-, cuando salieron las últimas empleadas de limpieza.
«Abriré cuanto antes»
«Por lo que nos han dicho los Bomberos puede haber un cortocircuito y las llamas alcanzaron una de cortinas de un sector del comedor y enseguida se propagaron», resumió Lucía González, la dueña, quien ayer mismo comenzó a hacer gestiones con distintas empresas conocidas para «empezar mañana -por hoy- a reconstruir el restaurante para poder abrir en un mes como máximo». No en vano, el restaurante tenía no sólo reservas para completar su comedor ayer, sino también «un montón de cenas y comidas de empresa que esperamos dar cuanto antes y causar lasmenos molestias posibles a nuestros clientes -a los que pidió perdón por anticipado-».
La dueña del Ponte Vecchio, que se lo tomó «con resignación», no paró ni un momento de llamar por teléfono a unos y a otros para «intentar agilizar» la reconstrucción del local.