El presidente del PP, Mariano Rajoy, expresó ayer su rechazo a una eventual compra de la petrolera hispano argentina Repsol-YPF por la rusa Lukoil, que podría convertirse en su accionista mayoritario si logra llegar a acuerdos para comprar el 30% de las acciones ahora en poder de la constructora Sacyr-Vallehermoso y de La Caixa. El líder popular aseguró que hará «lo imposible» para frenar la operación, que tachó de «inmoral e inaceptable», y que a su juicio convertiría a España en un país «de quinta división».
«Nuestro petróleo, gas y energía no se pueden poner en manos de una empresa rusa, porque eso nos convertiría en un país de quinta división». Así de claro habló Rajoy durante la clausura del congreso provincial del PP de Almería, donde dejó claro que para su partido un desembarco ruso en Repsol-YPF trascendería el ámbito meramente empresarial y alcanzaría una dimensión «de seguridad estratégica nacional».
El principal dirigente opositor criticó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por no impedir el acuerdo, que podría cerrarse en los próximos días. También le echó en cara que tras la posible venta de participaciones de la petrolera esté la pretensión de «arreglar los problemas de una promotora que está apoyada por el Gobierno de España», en referencia a Sacyr-Vallehermoso, que necesita sacar al mercado sus activos para responder de una deuda que ronda los 18.500 millones de euros. «En Europa nadie ha vendido su suministro y se ha puesto en manos de una empresa rusa», subrayó Mariano Rajoy.
Los populares creen que existe base legal suficiente para dar al traste con las ambiciones de Lukoil, por lo que su líder pidió al presidente del Gobierno que «haga caso a Felipe González y no ponga la energía, el gas y el petróleo de España en manos de los rusos». «Desde luego, yo haré lo imposible para que eso no se haga», aseguró.
«Aznar, culpable»
Su llamamiento fue respondido por el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, quien resaltó que el «inmoral» de este caso es Rajoy al apelar ahora al valor estratégico de Repsol YPF cuando fue el Gobierno de José María Aznar -del que formaba parte el actual presidente del PP- el que privatizó la petrolera y la «arrojó» al mercado.
«Rajoy debería saber que está privatizada y que la capacidad de actuar del Gobierno es más bien escasa por la decisión que en su día adoptó el PP», dijo Blanco, según informa Efe. A preguntas de los periodistas, no quiso entrar a opinar sobre las declaraciones del ex presidente González y recordó que, en cualquier caso, Repsol es una empresa privada y esa decisión la tienen que tomar sus accionistas. Blanco evitó valorar el informe de la Fiscalía Anticorrupción que vincula con la mafia rusa a uno de los propietarios de la petrolera Lukoil, Zakhar Kniazevich Kalashov. «No voy a entrar a valorar las casuísticas ni ese tipo de informes», afirmó.
El secretario de Estado de Economía, David Vegara, aseguró que el equipo de José Luis Rodríguez Zapatero «analizará todos los elementos de esta operación cuando se plantee oficialmente». En el momento en que la oferta de compra sea «firme», insistió, el Gobierno estudiará los detalles que le «preocupan», entre los que destacó «la seguridad de suministro o el cumplimiento de los pactos accionariales». El número dos del departamento que dirige Pedro Solbes cree «precipitado decir ahora que el Ejecutivo da vía libre a la operación».
«Por el bien de España»
La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega volvió a rechazar en Canarias la posibilidad de que el Gobierno intervenga porque «hay que respetar las decisiones de empresas privadas». «Nuestra posición es que éste es un tema que afecta a empresas privadas; nuestro deseo es tener empresas fuertes y estables, y por el bien de las propias empresas y de España deseamos que el control de la empresa sea español. Y deseamos, por supuesto, que se garantice un plan estratégico de suministro».
La intención de Lukoil es hacerse con un 29,9% de Repsol comprado a los actuales socios a un precio que rondaría los 27 euros el título y evitando lanzar una opa sobre la petrolera española; y para ello está negociando con Sacyr Vallehermoso, con Criteria y con otros accionistas relevantes de la empresa que preside Antoni Brufau.