Las obras de construcción de dos azudes en Puebla, realizadas por la Sociedad Estatal Aguas del Duero, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, están prácticamente finalizadas tras una inversión de casi dos millones de euros, que se han destinado a la demolición y reconstrucción de las presas de El Pinar y El Molino, ubicadas sobre el río Tera a su paso por el entorno urbano.
Las obras concluirá dentro del plazo previsto, antes del mes de diciembre, para cumplir con los plazos fijados para mantener la financiación europea. La unión temporal de empresas integrada por Audeca y Ploder Uicesa ha ejecutado las obras en un plazo de poco más de tres meses.
El presupuesto de adjudicación fue de 1.947.415 euros y los trabajos comenzaron a finales de julio, poco después de su adjudicación. La ejecución de las obras propició que la playa de la Chopera, en plena temporada, estuviera vacía por los trabajos en el cauce que conllevaron la desviación de las aguas. La ausencia de lluvias este otoño ha sido un factor decisivo para agilizar las obras, que prácticamente no se han paralizado por el tiempo.
117 litros
Los trabajos centrales han consistido en demoler los dos azudes que resultaron dañados por la crecida del Tera, tras las intensas lluvias que se registraron los días 24 y 25 de octubre del 2006 en la zona. El volumen de agua fue 117 litros por metro cuadrado, muy por encima de la media de los últimos 50 años.
La crecida del cauce destruyó en más de un 50% el azud de El Pinar, el primero de los situados en este tramo, y abrió una brecha en la margen derecha del conocido como El Molino. La reconstrucción se ha realizado con la misma altura, aunque con mayor profundidad de cimentación para sortear nuevas crecidas e incrementar su solidez.
Cuatro metros
En concreto, se ha profundizado a cuatro metros en el lecho del río hasta alcanzar el substrato sano de la roca existente en el fondo del cauce y apoyar la zapata de hormigón sobre la que se asientan los cuerpos de los dos azudes construidos en hormigón armado.
El impacto visual de las dos moles de hormigón se ha reducido al revestir la caravista de ambos azudes con piedra del lugar, dispuesta en lascas verticales con piedra y pizarra del país, par dar un acabado similar a las presas que antiguamente jalonaban el río y de las quedaban vestigios tanto en El Molino como en El Pinar.
La altura media de los azudes es de unos seis metros, variable según la cota del cimiento de la roca sana en que se apoyan, que en algunos casos ha profundizado entre siete y ocho metros.
La longitud es de 235 metros en el caso de el azud de El Pinar y de 225 metros, para el azud de El Molino.