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Cultura

CULTURA

28.10.08 -

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Época viva
Evan Dando, en un momento del concierto. / RICARDO OTAZO
Concierto de los especiales. De esos en los que el público no sólo reencuentra a uno de sus favoritos sino de los que también se reencuentra a sí mismo... viejos cercanos tiempos revitalizados y estimulados. Ver a The Lemonheads en vivo fue como resucitar apuntes fotocopiados, días de facultad y fiestas, primeros kilómetros en el camino, ecos del 'Ramblin rose'... Afortunadamente, tanto las estrellas como el público todavía mantienen el tipín a pesar de imperar la media de la treintena avanzada. De ahí que el asunto sobrevolara a buena distancia el peligroso revival. Evan Dando y sus Lemonheads del 2008 parecen ciertamente inmutables tanto en aspecto como en resultados de banda. Imagen americana y años noventa a más no poder. La estética del indie-grunge en su desaliñada expresión y el sonido anti-soft como bandera. De hecho, la salida al escenario de Lemonheads fue de lo más anti estelar. Primero Evan Dando calentando con la guitarra acústica en el gallinero ante la mirada atónita del público más espabilado.
Y después con el grupo algo perdido en el propio escenario antes de arrancar. Tres baquetazos de rigor sirvieron para un aterrizaje colectivo. 'Confetti' sonaba y una pequeña parte del público obvió la contención de las butacas para convertir el pasillo lateral del Cervantes en una improvisada zona de deshinibición, por decirlo de alguna manera.
The Lemonheads 2008 siguen haciendo honores a la actitud y el sonido crudo de los primeros 90. Algo a lo que contribuye también y evidentemete el formato de trío. Bajo, guitarra y batería buscando más la compacidad que la exactitud. De hecho, la banda se limitó, en el buen sentido de la expresión, a seguir a un Evan Dando que transitaba por el concierto totalmente a su libre albedrio. El batería y el bajista, entre tema y tema, estaban más a la caza de la intuición que al rigor del 'setlist'. Por cierto, que este último estaba escrito en la parte trasera de la lámpara central con la que el atrezzo del grupo decoró el escenario.
Veinte años
Tras una primera parte bastante agitada en la que destacaron 'Hospital' y especialmente 'Ruderless', Evan Dando ofreció la esperable parte acústica con 'Ride with me'. Sensibilidad después y antes de la tormenta ya que la parte final del concierto no pudo ser más intensa con 'Black cown' y 'Pittsburgh'. En apenas una hora y poco más, el trío resolvió cerca de 20 años de carrera y un primer encuentro con el público de Valladolid por primera vez en toda su historia. Todo ello, como si The Lemonheads estuvieran mitad en un escenario mitad en el local de ensayo.
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