De casta le viene al galgo. De tal palo tal astilla. Da igual una que otra expresión. Ambas vienen al caso para explicar la afición de los nietos del ganadero José Luis Pereda. Desde barrera del tendido tres, los hermanos Javier y Jaime Polo Pereda y sus primos Carlos y Pablo Polo Rina no despegaban los ojos del ruedo. Pero el que estaba más atento era Javier, de 7 años, que apuntaba cada detalle del toro, cómo salía y cómo se comportaba con el caballo, las banderillas y las muletas. Anotaciones que hace pocos días le llevaron a predecir que un toro de su abuelo merecía ser indultado. Así ocurrió, y el astado llamado 'Canoso' salvó la vida a petición del público y del diestro Antonio Ferrera, y con el consentimiento del ganadero y de la presidencia que se resistía por ser una plaza de tercera. El pequeño Javier Polo Pereda lo lleva en la sangre. Quiere ser ganadero y rejoneador. Sobre los morlacos respondió con un diplomático: «Ahí estamos». Sus padres, Pilar Pereda López y Óscar Polo, estaban detrás.
A buen seguro que el pequeño Javier también apuntó la tremenda pitada que el respetable otorgó al picador en el segundo toro de Julio Aparicio. Desde luego, se dieron cuenta de ello Sergio Gil, Juan Martín y Guillermo Carreras, que se apoyaban en tabloncillo del mismo tendido; lo mismo que El Matemático y El Chaca, que daban cuenta de una buena merienda.
Está claro que la afición tiene su encaste. Ayer se volvía a ver en la plaza al pequeño Rodrigo Manrique, hijo del gerente de la plaza, Jorge Manrique. Y en el tendido siete, la madrileña Carlota Vicioso García, también de 7 años, esperaba impaciente que comenzase la corrida en compañía de su abuela Francisca Martínez, y sus padres, Raúl Vicioso y Eva García, seguidores de El Juli, Manzanares y Aparicio.
Otros pequeños que disfrutaban de la octava de abono de la Feria de la Virgen de San Lorenzo eran Adrián y José María, los hijos mellizos de Carmen Barrientos y Félix Navas, banderillero de Manolo Sánchez. Por cierto, el diestro asistió a la corrida en compañía del también matador de toros vallisoletano Leandro Marcos -que el viernes triunfó en Salamanca- y la mujer de este último, Pilar Martín.
Merecen una mención aparte tantos y tantos abonados que tarde tras tarde confían en llevarse a casa las mejores sensaciones. A la cabeza de ellos, citamos a Carlota Treceño y Javier Luquero, con abono en el ocho desde hace veinte años y que procuran no perderse las ferias importantes. El padre de ella, Luis Treceño, y su hermano Alberto tienen abono en el uno, al lado de sus primas. También a esta familia le viene la afición de sangre. También en el ocho, no se pierde una la abonada Lourdes Sánchez Capellán. Otros que repiten día tras día en balconcillo son Elena Iglesias y su marido, Luis Chico, de la iInmobiliaria Santiago 14.
Otro abonado que no falla es Manuel Alonso, de Caja España, que conversaba con el riosecano Francisco Gallego. También tienen abono desde hace dos décadas Puri Sanz, pero en balconcillo bajo del siete y ocho. El mismo lugar en el que disfrutaban de la tarde la abogada Socorro Barrero, que se relajaba un poco después de una tensa semana. Estaba acompañada por su amigo el bodeguero francés que ha echado raíces en Rueda Didier Belondrade, y por José Enrique Gómez. Muy cerca, se sentaban el también bodeguero de Fuensaldaña Ignacio Príncipe y el barcelonés Jaime Llena.
Al que se veía nervioso ayer era a Julio Aparicio padre. Ora estaba en un burladero junto a el cronista Fernando Fernández Román, ora se le veía en la meseta de la empresa con el propietario de la plaza de toros de Zorrilla, Emilio Ortuño 'Jumillano'.