No se pueden quejar los que hacen caja porque la plaza de toros de Valladolid casi se volvió a llenar ayer. El que sí que estaba muy decepcionado era El Juli porque erró con la espada, algo poco usual en él. Tampoco podían ocultar la frustración su apoderado, el ex matador vallisoletano Roberto Domínguez, que seguía paso a paso sus actuaciones desde un burladero, ni el padre del diestro, Julián López, en contrabarrera del ocho. Así que tenían los tres el alma por los suelos. Más contento se fue el pacense Miguel Ángel Perera, el más aplaudido por el público.
Hasta tres caballos se cayeron por los suelos ante las embestidas de los astados, como pudieron comprobar Valentín Fraile, de la Autoescuela Valentín, y su mujer, Ana de Marino, de los primeros en llegar hasta el tendido siete al principio de una tarde que comenzó con sol y acabó bastante fría. Menudo susto que se pegaron Manuel Astorga y su esposa, Matilde Muñoz, la encargada de elaborar esos ricos guisos en La Perla de Castilla.
En el ocho, casi pasaban desapercibidos el empresario Carlos Goyanes y su esposa, Cari Lapique, que se sentaban junto al catedrático y presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid, Ángel Marañón, encantado de compartir asiento con una mujer guapa. En contrabarrera, se podía ver al diputado del PP por Segovia, Jesús Merino, y a su mujer, Ana Gutiérrez; y en la primera fila del mismo tendido, al matrimonio formado por la peñafielense María Carmen Martín y el iscariense José María Hernansanz.
Cuando vieron la enganchada de Perera, faltó poco para que saltaran de sus asientos Reyes Rodríguez, funcionaria del Ayuntamiento, y su amiga madrileña Pilar Arribas. También acababan de llegar de la capi de España los amigos de Alejandro Menéndez, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la UVA, el promotor inmobiliario Julián Fernández, el escritor Fernando Muniesa y el arquitecto Antonio Mañas. Pocos alcaldes había ayer en la plaza de Zorrilla porque se celebraba el día de la provincia en la Feria de Muestras, entre ellos el alcalde de Medina de Rioseco, Artemio Domínguez, y el de Arroyo de la Encomienda, José Manuel Méndez, que no falla ni un día.
Tampoco se pierde una tarde el hostelero y aficionado de toda la vida Satur, el que tiene el bar Supremo en la calle Conde Ribadeo. Ayer, volvía a estar en el uno. En el mismo tendido, en la fila uno se sentaban el presidente del Balonmano Valladolid Pevafersa, Dionisio Miguel Recio, y su esposa, María Jesús Fernández. Más atrás estaba Nicolás Fraile Martín, el ganadero de Valdefresno, y sus sobrinas Carolina, Maite y Lucía, hijas de Lorenzo Fraile, de quien se lidiaban ayer los toros. También al uno había acudido el gerente de la Fundación Municipal de Cultura, José María Viteri, con su amigo Jesús Sandoval, fisoterapeuta. En primera fila, disfrutaban de la tarde José Luis Casado Trapote, presidente de la Asociación de Empresas de Castilla y León de Medio Ambiente, y Felipe Piera, director del Banco Santander en Toro.
Si el alcalde, Javier León de la Riva, y el cronista taurino Fernando Fernández Román volvían a estar en un burladero, sus mujeres, Mercedes Rafael y Curra González, respectivamente, accedieron hasta un palco para ver la corrida. También en un palco, con boli y libreta en mano, repetía ayer Barquerito, cronista taurino del Grupo Vocento, mientras que Vicente Zabala Serna, de ABC, volvió a una grada baja.