El cartel llenó ayer la plaza de toros de Zorrilla hasta las gradas altas y atrajo a Valladolid a algunos más conocidos por sus apariciones en otras cortes. Eso sí, faltaban 'los dos Pájaros'. Sabina y Serrat. Serrat y Sabina. Él respetable paga y por eso exige. A veces, por cierto, a quienes más exige es a los de la tierra, como le ocurrió ayer a Manolo Sánchez. Lo pudieron comprobar su hermana, Carolina, y su cuñado, Antonio Macarrón. Verdad es que en el primero de la tarde tuvo que buscar la segunda oportunidad para matar, pero la plaza se transformó en hielo. Eso sí, el vallisoletano se desquitó en su segundo. Y el entusiasmo con la lidia de José Tomás en su primer morlaco, donde alimentó su arte, se convirtió en una sonora pitada en el quinto de la tarde. Imposible repetir algunos insultos que se escuchaban por la plaza de toros de Zorrilla. Se esperaba mucho y no tuvo suerte con los astados.
El regreso a Valladolid después de seis años del matador de Galapagar y la presencia de Miguel Ángel Perera atrajo a algunos que otros famosos de la capital de España. Por ejemplo, en el uno se podía reconocer al empresario gallego Fernando Fernández Tapias y a su mujer, la palentina Nuria González; y al cantante canario Caco Senante, acompañado de su esposa, Nuria San José, y su cuñada Arancha. En el mismo tendido, aunque un poco más de la tierra estaban los jugadores del Real Valladolid Víctor y José Antonio García Calvo, este con su mujer, Mari Carmen García; y el coordinador de Asómate a Valladolid y gerente de la Oficina de Congresos, Gabriel Ureta, con Pepa; el director honorario del Museo de Escultura, Jesús Urrea, junto a Paz Velázquez y María Antonia Fernández del Hoyo, profesora titular de Historia del Arte de la Uva; José María Viteri, de la Fundación Municipal de Cultura; y los concejales del Ayuntamiento de Valladolid Manuel Sánchez (PP), Juanjo Zancada (PSOE) y Alfonso Sánchez (IU).
Si la mayoría de los días sólo hay personal en las gradas de sombra, ayer estaban todas hasta la bandera. Hasta la ex matadora Cristina Sánchez tenía asiento en gradas bajas del ocho. El Juli, que torea hoy, y su apoderado, el vallisoletano y maestro Roberto Domínguez, no perdían detalle desde un burladero.
No quisieron dejar pasar la ocasión los medinenses Ana García Pásaro y su hijo Paco Alvarado, ni Patricia Gómez, de la Afición Vallisoletana. Todos ellos se sentaban en gradas altas del uno con el concejal de Medina Alfredo Losada, con Javier Jiménez, Ángel Capellán, corresponsal de EL NORTE CASTILLA, y Montse Sastre. Allí mismo hubo una representación del Club Taurino de Londres, entre ellos David Penton. En las gradas del cinco, se sentaba el presidente del Patronato del Toro de la Vega, Gerardo Abril Antón.
En barrera se veía a el presidente de las Cortes, José Manuel Fernández Santiago, y al consejero de Economía y Empleo, Tomás Villanueva. También se pudo ver a los ganaderos Ricardo Gallardo, de Fuente Ymbro, y Nicolás Fraile Martín, de Valdefresno, y al rejoneador Sergio Vegas.
En el tendido seis, se podía ver a otro seguidor incondicional de Tomás, el escritor Fernando Sánchez Dragó. Muy cerca se encontraban los hosteleros de Parquesol Antonio Blanco 'El Bigotes' y Carmen Fuentes, con sus hijos el Dj Óscar de Rivera y Antonio, y el amigo de estos Chuchi Urrea, del bar Suizo. Más allá, por primera vez en esta feria se ha visto a la compañera Maribel Rodicio y a su hermano Fortu.
La sexta de abono fue una tarde extraña. Hasta el tiempo se comportó como si fuera otoño. Poco antes de la seis de la tarde se escaparon una gotas, después salió un sol de justicia y, para rematar, se levantó un viento fresquito al final de la corrida. Por eso, Ismael Rapaz, Felisa Asensio, Isabel Hernández, Fernando Manso, Felisa Rapado y Mario Manso se protegían del sol con los paraguas.