El Ayuntamiento de Palencia quiere cumplir el objetivo planteado por el alcalde de Palencia, el socialista Heliodoro Gallego, de que las obras de construcción del futuro Museo del Agua, que se habilitará en uno de los almacenes de la Dársena del Canal de Castilla, puedan iniciarse antes de que finalice el año. Para ello, la Junta de Gobierno Local, que se reunirá hoy, tiene previsto aprobar tanto el proyecto definitivo como el pliego de condiciones técnicas y administrativas para la contratación de las obras. El concurso público de adjudicación saldrá con un precio de licitación de 1.272.296 euros.
El objetivo del proyecto es la rehabilitación de uno de los dos antiguos almacenes situados en la Dársena del Canal como museo y centro de interpretación de los usos del agua. Asimismo, se pretende remodelar los entornos de esta histórica vía fluvial como zona de recreo y esparcimiento para los palentinos.
El Ayuntamiento de Palencia firmó el pasado mes de julio un convenio con el Ministerio de Fomento para la aportación de una subvención del 70% del total del presupuesto con cargo a las partidas del llamado 1% Cultural. Esta colaboración institucional supone que el Estado aportará 890.607 euros, haciéndose cargo el Ayuntamiento de Palencia de sufrgar el 30% del proyecto.
Sin embargo, el alcalde mantiene todavía su confianza en conseguir que la Junta de Castilla y León se sume al proyecto, como ya ha hecho anteriormente con otras grandes obras de infraestructura en Palencia, como el soterramiento del ferrocarril, La Tejera o la antigua Prisión Provincial. El alcalde quiere conseguir que la Consejería de Cultura participe económicamente en el proyecto, aportando un 15% del proyecto.
El proyecto, que no sólo afecta al edificio del antiguo almacén, sino también a los entornos de la Dársena, presenta como modificación más importante del inmueble una reforma total del tejado, que responde a la necesidad de potenciar la iluminación interior para dar un claro predominio a la luz natural. Se crearán diferentes lucernarios que dejarán pasar la luz solar hasta la zona de exposiciones. Estos lucernarios tendrán diferentes caídas desde el techo para permitir pasar mayor o menor luminosidad en función de la zona del museo que se trate. En este sentido, la parte de la exposición temporal recibirá una mayor intensidad, mientras que en la zona ocupada por la muestra permanente la luz será mucho más tenue, iluminando únicamente una lámina de agua que discurrirá por toda la sala y que se convertirá en eje fundamental de la exposición.