Las obras de rehabilitación del Teatro Lope de Vega de Valladolid, adquirido por la entidad financiera Caja Duero mediante subasta en el año 2006, requerirán un coste superior a los 7 millones de euros proyectados inicialmente al detectar el equipo redactor, liderado por el arquitecto Horacio Fernández del Castillo, problemas estructurales que harán necesario una intervención más profunda de la esperada.
Este coste, al parecer, ha motivado que la entidad financiera haya pospuesto la aprobación definitiva del plan de obra para el teatro vallisoletano, que en principio debería haber recibido luz verde en el consejo de administración celebrado el miércoles.
A pesar de que el proyecto fue presentado el pasado año por el propio presidente de Caja Duero, Julio Fermoso, como una iniciativa decidida para convertir el edificio de la calle María de Molina en un nuevo foco cultural de la capital vallisoletana, como sede de exposiciones, conciertos y representaciones teatrales, el momento de crisis económica ha llevado a una parte del consejo de administración a dudar sobre la idoneidad del momento para iniciar unas obras que se prolongarían dos años.
Aunque la entidad financiera no ha querido realizar ningún pronunciamiento oficial sobre el caso, alegando la confidencialidad de las deliberaciones en el seno del consejo de administración, fuentes cercanas al mismo apuntaron que un grupo de consejeros liderados por el vicepresidente primero, Isaías García Monge, habría solicitado que la caja realizara un estudio más minucioso sobre el coste del proyecto y valorara la posibilidad de posponer en el tiempo esta intervención.
Según estas fuentes, ante la falta de quórum, el consejo del miércoles no tomó ninguna decisión en firme y acordó posponer la aprobación definitiva hasta una nueva reunión, quedando sobre la mesa la viabilidad de la intervención. Mientras, García Monge declinó hacer ayer ninguna valoración ni posicionamiento sobre este punto insistiendo al ser preguntado en el carácter secreto de las deliberaciones del consejo.
El proyecto presentado por Fernández del Castillo incluye una restauración integral de la herradura escénica, con capacidad para 850 espectadores, la recuperación del escenario, el ambigú y el vestíbulo, y la inclusión de elementos de carácter vanguardista en la fachada de la calle 20 de Febrero.
Entre los argumentos manejados por las personas cercanas al presidente de Caja Duero, Julio Fermoso, para continuar con el proyecto de intervención en el Teatro Lope de Vega destaca la posibilidad de evitar un cierto «conflicto territorial» entre las ciudades de mayor implantación de la entidad financiera, ya que el argumento de la crisis económica podría también ser usado para otras grandes apuestas de la caja.
Sería por ejemplo el caso del nuevo centro cultural polivalente dedicado a las nuevas tecnologías que ya está en construcción en la Plaza de Trujillo de Salamanca.