Ribadelago contará con un museo permanente con fondos documentales de la rotura de la presa de Vega de Tera en 1959. En la catástrofe que asoló el pueblo perecieron 144 personas. El Ayuntamiento de Galende ha iniciado los contactos con el Ministerio de Economía y Hacienda para la cesión de un inmueble en Ribadelago Nuevo, de titularidad estatal y que ya se reformó hace unos años con fondos de la Diputación Provincial. El museo será el recuerdo a las víctimas y los supervivientes, pero también será un testimonio para los turistas que visiten la zona. El anuncio se efectuó ayer en la visita de las autoridades provinciales y locales al monolito de Ribadelago Viejo que recuerda el desastre de la rotura de la presa.
La comisión creada para organizar los actos conmemorativos el 9 de enero del 2009 se reunió ayer en el Ayuntamiento de Galende, presidida por el presidente de la Diputación, Fernando Martínez Maíllo. En unas palabras de reconocimiento ante el alcalde Jesús Villasante y los miembros de la corporación, con representación de los dos grupos políticos, calificó la rotura como «la mayor tragedia que ha sufrido la provincia de Zamora» en su historia, y que propició los actos de mayor solidaridad «no sólo de los zamoranos, sino de toda la sociedad Española».
La comisión organizadora del 50 aniversario contará con la presidencia de honor de la Casa Real. Desde el Ayuntamiento se ha cursado una invitación a la colaboración a todas las instituciones, además de la Diputación, a la Subdelegación de Gobierno, la Junta de Castilla y León y Obispado de Astorga, entre otras. El programa de actos de reconocimiento se diseñará con las propuestas de los vecinos y representantes institucionales, además de los actos de mayor trascendencia sentimental del día 9 de enero.
Maíllo comprometió el apoyo de la institución en hacer unos actos «dignos e importantes» y recalcó que la Diputación Provincial, que en el año 59 se encargaba de los servicios sociales y de atención a la población, dispone de un notable archivo, como cartas de condolencia y apoyo a las víctimas y aún más humano las peticiones de adopción de los hijos del desastre. Un archivo que Maíllo reconoció que «conmueve» y reivindicó estos actos como «un acto de justicia».
Una de las propuestas es instalar junto al actual monumento de los fallecidos ubicado en Ribadelago Viejo, un monolito con los nombres de las 144 personas que oficialmente murieron o desaparecieron a causa de la avenida. Este gesto es el que más han demandado históricamente los supervivientes y sus familias.