
No quiso polémicas con nadie. Ni con Carlos Suárez, con quien ha tenido tiranteces durante la última temporada, ni con los jugadores, aficionados, periodistas Una marcha, en definitiva, con la que poder dejar la puerta abierta a un posible regreso, por si acaso. A tal punto llegó su talante conciliador que admitió que había mentido cuando negó, en febrero, que fuera a abandonar el club. «He convivido con este vestuario y cualquier noticia que pudiera variar el pensamiento de los jugadores quería evitarla a toda costa. Un compañero de aquí manifestó en un periódico -en El Norte de Castilla- que yo había tomado la decisión y rápidamente tuve que decir que era mentira porque veía a mis jugadores y sentía que cualquier cosa podía distraerles, y no quería eso. Sí que es verdad que tenía tomada la decisión, pero creía que no era el momento. Hay noticias que se pueden dar y otras que afectan a la plantilla y yo creía que esta podía afectar y por eso lo desmentí», explicó.
Así que su adiós se basa, únicamente, en el «desgaste» ocasionado por el cargo, según él. Ni siquiera va al Atlético de Madrid, o al Valencia, clubes que le pretendían. De momento asegura que sólo se marcha a casa. «Tengo claro que ahora mismo no voy a seguir en este cargo no sé cuánto tiempo, pero mínimo seis meses, seguro. Ahora mismo no tengo fuerzas para continuar y por eso lo dejo», señalaba. Y explicó sus planes para el futuro inmediato que empieza hoy. «No ha sido presión, es desgaste, es estar 24 horas pendiente del club. Ahora mismo me voy a casa a descansar, a pasar página y a tener otro ritmo de vida, no el de estos últimos tres años en los que era imposible desconectar». Lo único que hará cercano al fútbol será ver los partidos del Real Valladolid y sacarse «el carné de entrenador para estar con los niños». Quizá otra puerta abierta en el mismo sitio.
Operaciones en marcha
El ya ex director deportivo considera que se marcha, además, en un buen momento, puesto que la disputa de la Eurocopa permite tener algo más de margen a quienes entren en su lugar. Y cuenta, además, con el apoyo de Mendilibar. «Hay una serie de contactos con jugadores y el hecho de que yo no esté no va a dificultarlos, porque el 'míster' siempre ha sabido qué jugadores son y en qué condiciones están, y no va a variar. En los últimos seis meses el 'míster' siempre ha tenido conciencia, en todo momento, de cómo estaba la situación con esos jugadores, qué es lo que se buscaba y cómo se había planteado para una posible venida. Y hay gente en la dirección deportiva que también conoce ese trabajo y había tomado los primeros contactos con esos jugadores».
Caminero espera que Mendilibar sepa mantener en el vestuario el mismo espíritu que ha reinado este año, a su entender una de las claves de la salvación. «Una de las cosas grandes que tiene este club es el vestuario. Sin esa unión que han tenido los jugadores habría sido difícil que este equipo hubiera mantenido la categoría», afirmó, y añadió que él mismo comunicó su adiós a la plantilla. «Se lo dije a la cara a ellos, a todos, y algunos no lo entendían, otros han estado intentando convencerme hasta el último momento y se lo agradezco, pero yo ya tenía la decisión tomada».
«Lo que sí hay en el vestuario es ese ánimo de equipo fuerte, con ganas de seguir muchos años en la élite. Y eso cuando entras en el vestuario lo notas. Y eso no va a cambiar porque si de algo conozco a Mendilibar no va a dejar que se salgan del camino», concluyó.
Tras la comparecencia, larga y multitudinaria, el adiós definitivo. «Daos la mano», pidieron los fotógrafos a presidente y ex director deportivo. Y lo hicieron. Ante las cámaras, con una sonrisa. Una imagen para la historia del club. La que hoy vuelve a empezar de cero.









