
Pese a la situación de los juzgados penales, donde el asunto alcanza tintes dramáticos es en la jurisdicción civil, que dirime las disputas entre particulares por hechos no delictivos, como los conflictos mercantiles o la aplicación de la legislación de familia en toda su extensión: pareja, menores y herencias... Los juzgados civiles de primera instancia acumulaban el pasado 31 de diciembre un millón de sentencias aún sin ejecutar. A esa cifra hay que sumar casi 40.000 resoluciones más sin materializar en juzgados civiles especializados en asuntos de familia, menores, mercantiles, y de violencia de género, según el informe del organismo judicial que preside Francisco Hernando.
Síntoma más preocupante si cabe de la estadística es que, además, el atasco en este orden judicial va en claro aumento. En el 2007 se ejecutaron 80.000 sentencias menos que el número de resoluciones nuevas dictadas por los tribunales civiles, con lo que la pendencia se elevó.
Sala de lo penal
El segundo gran cúmulo de sentencias sin ejecutar se registra en el orden penal, el que se encarga de enjuiciar los delitos, que acumula 403.591 fallos sin resolver. Lo acumula las 270.000 resoluciones ya conocidas sin resolver en los juzgados de lo penal, las 93.000 que esperan en los juzgados de instrucción -procedentes de juicios rápidos y de faltas-, las algo más de 19.000 de las audiencias provinciales (delitos graves), y las 2.931 sentencias pendientes de ejecución en la Audiencia Nacional (terrorismo, narcotráfico y grandes delitos económicos).
En lo que respecta a los órdenes contencioso-administrativo y social, el atasco no es menor que en los anteriores, pero sí menos llamativo en proporción gracias a que el número de sentencias que dictan cada año este tipo de tribunales -entre 15.000 y 50.000- es bastante más bajo. La jurisdicción contenciosa administrativa, los jueces que resuelven los litigios entre los particulares y los diferentes poderes públicos (estatales, autonómicos o municipales), acumula 15.923 sentencias sin resolver y el orden social, el árbitro de las relaciones laborales, tiene pendiente de ejecutar 42.928 fallos. La justicia militar sólo se incardina en el sistema judicial español a través de la Sala Quinta del Tribunal Supremo, por lo qua el CGPJ no la incluye en sus estadísticas.
En trámite
Javier Martínez Lázaro, vocal del sector progresista, pidió ayer al CGPJ que matice los datos referentes a las sentencias pendientes de ejecución, porque considera que se está creando una alarma social injustificada.
No negó la existencia de un grave problema, «que requiere de una ampliación de plantillas y de una mejora de los procedimientos de gestión», pero aclaró que sentencia «pendiente de ejecución» no es sinónimo de sentencia «sin ejecutar», señaló Lázaro.
Indicó que la mayor parte de estas sentencias ya se encuentran en trámite de ejecución, incluso iniciado el cumplimiento de la pena, pero no se tienen por ejecutadas mientras queden pendientes por abonar multas o indemnizaciones o termine de cumplirse la orden de alejamiento o el período de retirada del carnés de conducir, por ejemplo. El segundo matiz que propuso Martínez Lázaro es que, gracias a los planes de refuerzo en los juzgados penales, en los últimos dos años el número de ejecutorias pendientes se ha reducido en más de 70.000 en cada ejercicio.
Las principales asociaciones de jueces coincidieron durante la jornada de ayer en admitir el atasco judicial que arrojó el informe emitido por Consejo del Poder Judicial, pero añadieron que la situación «no es tan alarmante».








