
Es el segundo año consecutivo en que se producen cambios en el programa festivo, debido a esta polémica, lo que ha motivado que la alcaldesa, Regina de Castro, del PP, se haya dirigido a los vecinos en un escrito público para dar su opinión sobre el litigio que mantienen ambas instituciones.
La regidora recalca que la actuación municipal se ha ceñido a la reclamación al Obispado de las llaves de la ermita de San Miguel y al párroco de la localidad, «con el único fin de comprobar por medio de un técnico el estado del edificio, que el Obispado pone como pretexto para impedir la entrada a los representantes municipales y a los devotos», señala la alcaldesa, que también recuerda que la Diócesis ha impedido la entrada al santuario a un técnico de la Diputación sin justificar la causa. De Castro insiste en que la intención del Ayuntamiento al solicitar el informe «no es otra que reparar el inmueble en caso de hallarse en un estado lamentable, como alega el Obispado, y así poder entrar, como es tradicional entre los vecinos y visitantes», añade.
Además, la alcaldesa exime de toda responsabilidad al Ayuntamiento en este conflicto. «El Ayuntamiento no ha iniciado este litigio en el Juzgado Contencioso, sino que ha sido el Obispado, y me atrevo a decir que a sabiendas de que en esa instancia no se podía resolver la disyuntiva de la propiedad, como así ha ocurrido, ya que ese órgano se ha declarado incompetente tanto para dirimir la propiedad como para abordar la entrega de las llaves, y el juez ha remitido a las partes a la vía civil», recuerda la alcaldesa.
Que los jueces decidan
Ante esta situación, Regina de Castro considera apropiado que el Obispado y el Ayuntamiento acudan a un procedimiento judicial de carácter civil para que se resuelva en un breve plazo de tiempo la propiedad de la ermita «y así debería hacerlo el Obispado cuanto antes», añade.
Como máxima representante de la corporación local, Regina de Castro asegura que el mayor deseo de los concejales es «reponer las tradiciones festivas», como la 'traída' del patrón en procesión desde la ermita a la iglesia, «y así se solicitó al obispo, José Ignacio Munilla, pidiendo la entrada a la ermita en los días festivos, lo que ha vuelto a denegar alegando el mal estado del edificio», señala.
Por último, la alcaldesa insiste en que es obligación del Ayuntamiento defender la propiedad de la ermita, al tiempo que anuncia que acatará la sentencia que emitan los tribunales. «Lo que no puede suceder de ninguna manera es que por un capricho de una institución se pueda perder no sólo la propiedad, sino la propia ermita», asevera la alcaldesa.













