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47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Salamanca

SALAMANCA
La memoria de la Plaza Mayor
La Fundación Salamanca Ciudad de Cultura recupera una edición de 1995 de Gombáu dedicada al monumento
24.04.08 -

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«El paseo es ya sabido que circula en dos sentidos; en uno las mujeres y en el otro los hombres. De día, en invierno, por las calzadas del sol y en verano por las de la sombra». Es el recuerdo de otros tiempos casi ya inimaginables pero no tan lejanos. Es la descripción que hacía Guzmán Gombáu en el año 1955 de las costumbres que marcaban el rito del paseo por la Plaza Mayor de Salamanca. Un punto de encuentro en el que hombres y mujeres caminaban por separado y apenas podían cruzar las miradas una vez por cada vuelta.

Es una de las miles de anécdotas que el fotógrafo salmantino recogió en su libro 'Salamanca, la Plaza Mayor', una obra desaparecida desde hace años de los estantes de las librerías y apenas localizable en algunas bibliotecas, que ha sido elegida por la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura para poner en marcha su colección 'Redivivos'. Una apuesta editorial que buceará hasta el siglo XVI en busca de los títulos desaparecidos que sirvan para retratar la ciudad.

Para iniciar la serie, los responsables de la fundación han escogido un título especialmente simbólico por la significación que la Plaza Mayor tiene para los vecinos de la ciudad. Además de su valor documental con 113 fotografías que reflejan la evolución del monumento hasta la primera mitad del siglo XX, el libro está plagado relatos de la intensa vida cotidiana que siempre ha animado el ágora.

Entre las fotos, destacan imágenes de la plantación de acacias a finales del XIX creando un auténtico bosque en el interior de la plaza, la instalación en 1904 de las llamadas 'estaciones sanitarias', que no eran otra cosa que servicios públicos, o las largas colas ante lo estancos de la Plaza durante la crisis de escasez de tabaco en el año 1919.

Imágenes llamativas que se complementan con un torrente de datos y anécdotas reflejados por Gombáu, para quien la Plaza Mayor era «como el patio de su casa», según recordó Cristina Gombáu, su hija, durante la presentación del libro.

Sólo alguien que considerara el monumento como su propia sala de estar podría haberse molestado en contabilizar el número de vigas de los soportales -716-, de las piezas del enlosado -30.000-, o las campanadas que había dado el reloj del Ayuntamiento hasta el momento de la publicación del libro, más de 34 millones en 1955, Reloj que sirve para reflejar anécdotas como aquella nochevieja de principios del siglo XX en la que sonaron 24 campanadas en vez de las doce tradicionales e incluso aquella noche de verano en la que, a las cuatro de la mañana, se oyeron nada menos de 450 campanadas seguidas.

Relatos de la vida

El libro destaca relatos de la vida comercial que enlazan directamente con el presente, como la existencia de la confitería -conocida entonces como la de 'Las Guapas'-, la farmacia de Urbina o el Café Nacional -hoy Novelty-, establecimientos que forman ya parte indisoluble del paisaje del monumento. Guzmán Gombáu también quiso incluir a modo de conclusión en su libro algunos de los «peligros» que se cernían sobre el monumento, como el cableado y las humedades. Peligros que hoy, como lamentó su hija, siguen presentes, acrecentados por un gran número de construcciones irregulares que amenazan las cubiertas.
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