Aquella fuerza y capacidad de influencia en las estructuras nacionales que se le presumieron en los pasados años a la dirección socialista de Palencia han desaparecido. Primero fue la salida del alcalde Heliodoro Gallego de la presidencia de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y ahora es su lugarteniente y vicesecretario quien parece haber entrado en un periodo de vacas flacas. Aquel rostro sonriente que podía verse en la pasada legislatura en los escaños del Congreso justo detrás de Rodríguez Zapatero, junto a Diego López Garrido, ha dejado paso al tándem José Antonio Alonso y Ramón Jáuregui -de evidente mayor peso político- y ha sido desplazado unos cuantos bancos más arriba, fuera de foco.
El PSOE palentino ya no tiene proyección nacional, no al menos en los medios de comunicación, lo que motiva el contento de ese grupo de críticos que siempre han censurado las formas de Villarrubia, aunque nunca se han atrevido a cuestionar abiertamente a Gallego, quizás porque el hecho de haber ganado el Ayuntamiento de Palencia por mayoría absoluta en tres mandatos consecutivos pesa mucho y tapa bocas.
Pero algo puede moverse en los meses venideros de cara al congreso provincial, aunque antes habrá que pasar por los congresos federal y regional. Gallego aún hoy resulta intocable, pero a Villarrubia se le cuestiona, y también, y mucho, a la nueva senadora Miriam Andrés, como secretaria de Organización.













