
Por este motivo, la colaboración ciudadana es clave, ya que además Internet es una red global, con un número incontable de conexiones y con miles y miles de páginas web. Esto hace que desde las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado «no llegamos a ver en Internet todo lo que sea ilícito o ilegal», según reconoció este mando policial. Por ello, la comunicación de cualquier hecho delictivo que detecten los usuarios de Internet permite a la policía llevar a cabo una investigación para determinar quien fue la persona que subió a la red los contenidos delictivos.
Desde la Policía Nacional se investigan anualmente unos cien casos de pornografía infantil, lo que se traduce en un número de detenciones que oscila entre las 200 y las 300, en todos los casos por delitos tipificados en el título octavo del Código Penal, en el que también se incluyen los abusos, las agresiones y el acoso. A estas detenciones que efectúa la Policía Nacional hay que sumar las que lleva a cabo la Guardia Civil, que dispone también de una unidad especializada en este tipo de delitos.
Más medios
El inspector jefe responsable de la sección de Delitos Informáticos de la Comisaría General de la Policía Judicial explicó que aunque en Internet aún no se sabe todo lo que hay, por la amplitud y complejidad de la Red, lo cierto es que cada vez se detectan más casos de intercambio de pornografía infantil, si bien también es verdad que las plantillas policiales y las unidades especializadas en este tipo de delitos se han incrementado en los últimos años. Pese a ello «por muchos medios que te faciliten nunca son suficientes».
Otro de los delitos más habituales que se cometen en Internet con implicación de menores son los casos de acoso escolar y agresiones entre escolares que captan en vídeo con sus teléfonos móviles y que luego se cuelgan en Internet.
Sobre estos casos, Rodríguez Martín recomienda denunciar el caso porque de esta forma, a través de un mandamiento judicial se puede determinar e imputar al autor del delito.
En otra de las ponencias del curso sobre fenómenos sociales emergentes que se celebra en el salón de actos del campus el profesor de Magisterio José Antonio Muñoz Matilla habló sobre el acoso escolar y se mostró partidario de que este tipo de casos se atajen en el propio centro escolar, sin excluir denuncias ante la Fiscalía en las situaciones más graves.
Enseñar a contarlo
Muñoz Matilla abogó por enseñar a los alumnos a contar los casos de acoso que sufren a los padres y a otros adultos, ya que el silencio favorece a los agresores.
Sobre la incidencia del acoso escolar, explicó que el informe Cisneros cifra en el 24% el porcentaje de alumnos que sufre acoso, mientras que otras investigaciones hablan de entre un 5 y un 10% de afectados.
Las diferencias, según precisó este experto, se debe al distinto concepto que se tiene de la palabra acoso. En Castilla y León, el porcentaje es algo menor a la media nacional, lo que puede tener que ver con el hecho de que las agresiones se producen más frecuentemente contra el que es distinto, contra personas de grupos étnicos o minoritarios que son menos frecuentes en la comunidad autónoma.








