
La campaña de vacunación está dirigida a todas las nacidas entre el día 1 de enero y 31 de diciembre de 1994, corresponde al segundo curso de la ESO.
Laura Aparicio tiene 14 años y estudia en el colegio de San Agustín. Ayer fue la primera menor en vacunarse en el centro de salud de Casa del Barco; después llegaron otras nueve adolescentes. Aunque la documentación le fue facilitada a través del colegio, su madre había pedido cita ya antes al haber leído información al respecto y ya tenía hora. Un gesto de dolor y una inyección rápida además de información sobre otras medidas preventivas como el uso del preservativo al comenzar a tener relaciones y los controles periódicos de citologías, fueron las recomendaciones del enfermero Raúl Guzmán, que también se las facilitó por escrito. La madre de Laura acogía con satisfacción esta nueva cobertura y tan sólo mostró su preocupación por posibles efectos secundarios o al ser nueva, por si estaba suficientemente probada. En cuanto a lo primero, «igual que en cualquier vacuna, puede provocar una ligera molestia local, en el brazo donde ha tenido lugar el pinchazo, y puede dar fiebre a los dos días, en cuyo caso es suficiente tomar un antipirético», explicó el enfermero. El centro también informó a la familia de que «la vacuna ha sido muy probada, en más de veinte mil mujeres, y no ha registrado problemas». Salvadas estas dudas, madre e hija garantizaron que seguirían las tres pautas.
Peor acogida ha sido la inevitable fecha de corte, porque los padres con hijas de más de 14 años no las podrán vacunar gratuitamente; aunque muchos se han decidido a costearla y más cuando tienen dos hijas y una queda fuera de calendario oficial. Son 104 euros por dosis.











