
La concejala socialista Purificación Fraile ha hecho público que esta semana el concejal de Cultura, Mario García Cadenas, ha permanecido todo el tiempo con ella mientras revisaba cierta documentación del área, que no se le dejó trasladar al despacho del PSOE. «Con fecha 28 de febrero solicité revisar la documentación referente al pabellón Fernando II. Pasado un tiempo, se me contestó que estaba a mi disposición», explica Purificación Fraile, que el día 13 de marzo acudió a consultar estos documentos y se encontró con una sorpresa, según sus propias palabras. «No pude subirla al despacho de la oposición, sino que tuve que estar revisándola en el despacho del concejal de Cultura, en presencia de uno de los técnicos de Deportes y del propio concejal, sin ninguna explicación racional».
A la pregunta, el concejal se limitó a asegurar que recibía órdenes, que se volvieron a repetir el día 25 de marzo. «salvo que en esta ocasión, fue en el propio despacho de la oposición, pero en todo momento, en presencia del otro técnico de Deportes», señala la concejal socialista, que ayer mismo tenía previsto plantear esta cuestión con motivo de la celebración de una comisión de Cultura y Educación.
«Preguntaré en base a qué orden o en qué procedimiento legal se contempla que un miembro de la corporación municipal que no pertenece al equipo de gobierno tiene que ser vigilado e intimidado, en el ejercicio de sus funciones, por otro concejal».
Purificación Fraile preguntará además por el autor de la orden que obligaba al concejal de Cultura a estar presente mientras duraba la consulta.
No es la única queja de los grupos de oposición respecto a la relación con el equipo de gobierno y la postura de este para ayudarles en su labor de oposición. La semana pasada tanto el Partido Socialista como Izquierda Unida protestaban conjuntamente por la convocatoria de comisiones informativos a media mañana, en lugar de ponerlas a primera o última hora de la mañana, así como convocar sesiones vacías de contenido, de manera que no había más que informar y llegaban sin puntos para dictaminar. Los grupos de oposición consideran que esta práctica supone un gasto innecesario y apuntaban su intención de dejar de acudir a ellas o bien optar por donar su cuota.








