El presidente blanquivioleta se ve así plenamente inmerso en la polémica entre la Federación y el Consejo Superior de Deportes, y adopta una vez más una postura intermedia. Por un lado, asegura que «Villar tiene derecho a acabar su mandato, que llega hasta el mes de noviembre», en contra de los dictados del CSD, que pretendía imponer las elecciones antes de las Olimpiadas de Pekín. Por otro, cree que apartar a Alemany de la carrera electoral con un cambio de estatuto «no es justo» y debería permitírsele concurrir a las elecciones.











