
Sin duda hubo un antes y un después de la crisis de Fontaneda, pero afortunadamente tras la tremenda tempestad, llegó una calma que perdura hasta hoy. Y aunque ya sin la marca Fontaneda, Aguilar sigue manteniendo su característico olor a galleta gracias a Gullón, que mantiene una continua y decidida apuesta por Aguilar y su comarca, y el Grupo Siro, que tras convertir la antigua fábrica de Fontaneda en Horno de Galletas de Aguilar, está a la espera de inaugurar su nueva factoría de pan de molde en la que creará unos 150 empleos.
Junto a las galleteras, destaca otra empresa importante como Puertas Roper, que junto a otros pequeños empresarios sustentan la economía aguilarense. Además, la puesta en marcha de iniciativas empresariales podrá hacerse realidad en el polígono industrial de Aguilar, cuya segunda fase está en marcha de la mano de la empresa pública de la Junta Gesturcal.
La fijación de estas empresas ha resultado clave para que Aguilar haya mantenido sus habitantes en los últimos años, entre los que cerca de 800 viven en las 29 pedanías del municipio. Los más de siete mil aguilarenses censados, junto a los numerosos vecinos -entre uno y dos millares- que se estima viven en la localidad sin estar empadronados, demandan cada vez mayores servicios.
En este sentido, uno de los proyectos que con más anhelo se persigue desde el Ayuntamiento es la conversión del antiguo colegio de La Compasión en centro cultural. Se trata de un ambiciosa iniciativa para la que se está elaborando una memoria con el fin de conseguir el máximo apoyo de las administraciones, tanto a nivel provincial como regional y nacional. El objetivo es que esta actuación -cifrada entre 3 y 4 millones de euros- dé respuesta a la variada y numerosa actividad cultural que genera Aguilar y sirva de complemento a la capilla del centro que ya ha sido reformada gracias a la financiación de United Biscuits, con 168.000 euros, en compensación por trasladar la marca Fontaneda, la Junta con 32.000 y el grupo de acción local País Románico con 122.000. Esta antigua capilla está a la espera de recibir el equipamiento necesario para empezar a utilizarse como centro multiusos en el que podrán llevarse a cabo conferencias, proyecciones u obras teatrales.
Otra demanda de los aguilarenses se sitúa en el campo de la sanidad, ya que el actual centro de salud empieza a quedarse pequeño y la Junta está estudiando la opción más viable: su ampliación o la creación de una nueva instalación.
El Ayuntamiento espera poder culminar estos proyectos rebajando al mismo tiempo la deuda de 3,5 millones de euros que arrastra.













