Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
47.315 lectores diarios RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Cultura

CULTURA
Antiguos, pero más de ocasión
Los libreros de viejo de Castilla y León celebran la XXIX edición de su feria en la Acera de Recoletos e inauguran el portal Librohispano.com
19.03.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Antiguos, pero más de ocasión
Una librera coloca su mercancía en su caseta de la Feria del Libro Antiguo de Valladolid. / MIGUEL ÁNGEL SANTOS
Aunque de tamaño medio -20 librerías procedentes de diferentes provincias de España- la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Valladolid es una buena oportunidad para ejercer el apasionante oficio de la bibliofilia. Ese deporte que sólo se disfruta si -como decía el escritor y bibliófilo José Manuel Parrilla en el pregón que inauguró ayer en la Acera de Recoletos la 29 edición- se acreditan buenas dosis de paciencia y la capacidad de ilusión de un arqueólogo cuando vislumbra el hallazgo de su vida.

Aunque en la de Valladolid, y en general en este tipo de ferias, predomine la mercancía que hace honor a la segunda parte del rótulo, es decir, los libros de ocasión, los ejemplares descatalogados, las ofertas, y muchos se repitan de año a año, también se pueden encontrar esos libros raros y fuera del alcance de un bolsillo medio. Pero para descubrirlos el librero ha de confiar en el cliente como potencial comprador, pues a los periodistas se les contesta con evasivas en cuanto se pregunta el precio de algún ejemplar. «Es por seguridad -repiten todos como una consigna- como estamos en la calle...»

Raros y valiosos

Si el año pasado la joya de la corona era un incunable sobre el vino que además se vendió durante la feria, en la de este año es una edición de la Academia de 'El Quijote', en cuatro volúmenes, fechada en 1780 en la imprenta de Joaquín Ibarra y con grabados de alta calidad. Rebuscando también puede toparse el curioso con unos 'Principia' de Descartes en una edición de 1780 y, mucho más cercanas en el tiempo, primeras ediciones de la Generación del 27. Entre las curiosidades de precio desconocido, un álbum de cromos (en realidad fotos excelentes en blanco y negro con todo el aparato del III Reich) de las Olimpiadas de Berlín de 1936. La primera edición en Destino de 'Cinco horas con Mario' de Miguel Delibes se cotiza a 200 euros y se encuentra en Buscón, de Salamanca.

En el aspecto meramente externo, la feria ofrece pocas novedades salvo la sustitución obligada de dos libreros fallecidos en el tiempo que ha transcurrido desde la anterior edición: Luis Escudero, de la librería Elas, y Carlos San José, de Libros San José. En su lugar han tomado el relevo tres librerías. Otra novedad es la presencia tanto en las bolsas como en la cartelería de la Villa del Libro de Urueña. El compromiso de Alvacal, la Asociación de Libreros de Viejo de Castilla y León que organiza la Feria, es publicitar la Villa en todos los encuentros de la región.

El sello de la Villa del Libro aparece también en otra iniciativa nacida al calor de una tendencia: el negocio del libro antiguo se está trasladando a Internet. Alvacal ha puesto en marcha el portal Librohispano.com, que reúne a 170 librerías y pone en circulación un millón y medio de libros. La Feria ofrece información y posibilidad de acceso a esta iniciativa surgida de los libreros de la región, desde la jaima informativa situada al comienzo de las casetas. Pero para los que todavía disfrutan pasando las páginas de los libros, la feria pone a la venta unos 100.000 ejemplares y aunque algunos cuesten más de diez mil euros, con un euro ya no se sale con las manos vacías.

Al acto inaugural, además de las autoridades y los medios, estuvo convocado el frío y la amenaza de lluvia. Si a la escasez de 'público en general' sumamos que durante los discursos las casetas tuvieron que cerrar, la imagen de una feria del libro sin libros era cuando menos surrealista.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS