Evidentemente que para los más aficionados el encuentro de hoy en tierras oscenses tiene los ingredientes que siempre ha de tener cualquier debut en un banquillo. A saber: si el nuevo entrenador logrará mejores resultados que los que últimamente venía obteniendo el también técnico vasco Alfonso del Barrio y si los jugadores ofrecerán ahora un mayor rendimiento. Porque lo primero que ha de importar, naturalmente, es que el Palencia acumule más puntos -aunque hoy lo va a tener difícil ante un equipo que aspira a subir de categoría- y que las diez jornadas que quedan para que esta temporada concluya resulten suficientes para no caer en el pozo de la Tercera.
Ortuondo es el protagonista del día en lo deportivo, pero los palentinos en su conjunto -y no sólo los buenos aficionados morados- piensan en el Club de Fútbol Palencia y en que lleva implícito en su esencia el nombre de la ciudad. Y de ahí que a todos importe -y mucho- que el Palencia logre tras el cambio en el banquillo enderezar la situación y mantenerse en Segunda División B.
Porque la ciudad es otra con un equipo en una categoría superior. Más aún desde que estrenamos el nuevo estadio municipal La Balastera, y regresar otra vez a la Tercera empequeñecería a la ciudad y sus posibilidades de desarrollo. Y el fútbol consigue esas cosas, y todos lo sabemos.
Ojalá que la directiva del Palencia, con Villegas al frente, haya acertado con el cambio de entrenador. La ciudad también lo espera.













